Economía

El macrismo reestructurará el Estado después de octubre

08-05-2017 El objetivo es reducir el gasto público, lograr un recorte del déficit fiscal significativo en 2018, dar señales convincentes de lucha contra la inflación y poder avanzar en una reforma tributaria                                                
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El gobierno de Mauricio Macri analiza una reestructuración de la administración tras las elecciones del 22 de octubre. El objetivo es reducir el gasto público, lograr un recorte del déficit fiscal significativo en 2018, dar señales convincentes de lucha contra la inflación y poder avanzar en una reforma tributaria.

Este año, el desequilibrio fiscal superará los $420.000 millones, lo que enciende alarmas en la Casa Rosada. Si bien cumpliría con la meta fiscal del 4,2% del PBI del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, algunos economistas dicen que llegará a 8%. Y en 2018 la meta es menor: 3,2 por ciento.

Si bien cerca del jefe del Gabinete, Marcos Peña, niegan un ajuste, varias fuentes oficiales confiaron que luego de octubre se intentará un fuerte recorte de gastos sin impacto social.

"Hasta las elecciones no se toca nada para evitar ruidos, pero luego de octubre se reducirán gastos", aseguró un funcionario cercano al Presidente. Macri necesita dar señales fuertes de freno a la inflación para acelerar inversiones. Los empresarios aquí, en Estados Unidos y en otros países le preguntan por la grave situación fiscal que impide bajar la presión tributaria, que eleva las tasas, retrasa el tipo de cambio y enfría la economía.

La primera premisa será que no habrá despidos de empleados públicos. "Al contrario, queremos jerarquizar la carrera administrativa", repiten funcionarios.

Macri comenzó este año con la intención de fusionar programas, organismos y secretarías de Estado para ahorrar gastos y eficientizar la gestión. Pero luego advirtió que la prioridad para 2017 era ganar las elecciones sin tensiones.

En el Gobierno vislumbran que alguna corrección será inevitable. La estructura del Estado aumentó un 25% y alcanzó a 21 ministerios, 87 secretarías de Estado, 207 subsecretarías y 687 direcciones nacionales y generales.

Se analizan nuevos sistemas de contratación; reducción de secretarías; subsecretarías, direcciones y coordinaciones; congelamiento de incorporaciones a todo el sector público nacional; no reemplazar a los que se jubilen o renuncien naturalmente, e incentivar traslados al sector privado.

"Si logramos no reemplazar a los que se retiran bajamos un 6% por año la masa salarial", dijo un ladero de Macri.

Según el último relevamiento del Ministerio de Trabajo, el sector público nacional tiene hoy 740.611 empleados públicos. Sólo redujeron 1436 puestos desde 2016. El Gobierno informó que había desafectado a 15.000 agentes en la administración central (Poder Ejecutivo, ministerios y organismos descentralizados) y que ahorró $7000 millones.

Pero si se toma todo el sector público nacional (se suman empresas públicas, universidades, Justicia y Congreso) la masa salarial creció un 34% entre 2015, último año de Cristina Kirchner, y 2016. En 2015 se pagaron $199.066 millones en salarios. En 2016 se gastaron $266.831 millones, y en 2017 se abonarán $319.341 millones, un 19,7% más.

La suba salarial de 2015 por las paritarias estatales fue de 27,4%, y la de 2016 de 31%. Es decir, la masa salarial debió haber crecido un promedio de 29,2%, pero creció 34%.

Por lo tanto, se reducirán gastos operativos improductivos en $114.000 millones. Eran de $301.000 millones en el presupuesto 2017, pero quedarán en $187.000 millones. Pero ello será neutro, porque se reasignarán a partidas sociales en aumentos de jubilaciones, pensiones, AUH y planes sociales.

Por ello, Macri pondrá la mira en la estructura administrativa. Muchos ministros y funcionarios serán candidatos en las elecciones de octubre y al dejar el cargo se reducirían casilleros en el organigrama. 

Muchas coordinaciones, direcciones y subsecretarías fueron creadas por el macrismo porque cuando ofrecía nombramientos en categoría A (la más alta) en planta transitoria (cargos políticos) los salarios eran de hasta 25.000 pesos y no podían convencer a profesionales para sumarse al Gobierno. Para sueldos más altos debían crear coordinaciones y direcciones.

Por ello, la Casa Rosada estudia cambios en los sistemas de contratos para evitar tantas direcciones y cargos jerárquicos. Se analizará además la eliminación de direcciones, secretarías y subsecretarías de Estado y se prohibirá el ingreso de "ñoquis".

Está en estudio una norma para congelar ingresos en todo el sector público. "Todo está en análisis pero hasta octubre no se define nada para evitar ruido. La prioridad hoy es ganar las elecciones. Luego de octubre habrá otro gobierno", señaló a La Nación un funcionario cercano a Macri.

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