Tecnología

Fuchsia, el nuevo sistema operativo con el que Google quiere sustituir a Android

09-05-2017 Este movimiento da más control a la empresa sobre una plataforma donde manda casi por completo, a excepción de las capas que suman compañías de hardware
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Andromeda se llamaba el proyecto con el que Google pretendía acabar con Android y Chrome OS, creando así un sistema operativo único que funcionara tanto en móviles como en computadoras y tabletas.

Pero según informó el diario digital Ars Technica, ya no se llama Andromeda, sino Fuchsia, que ya tiene un logotipo oficial para identificarlo.

Fuchsia no dependará de Linux, porque Google desarrolló un kernel (el software nuclear de un sistema operativo) llamado Magenta y que es propiedad de Google, mientras que Linux es un lenguaje de libre uso.

Android está basado en una versión de Linux que data de 2014, con todo lo que eso conlleva: no está adaptado a nuevos tipos de memoria o de procesador por completo y arrastra cosas anticuadas.

Este movimiento da más control y poder a Google sobre un sistema operativo en el que ya manda casi por completo, a excepción de las capas de edición que suman las compañías de hardware sobre él, como Samsung, Sony y Huawei, por ejemplo.

Google no confirmó qué planes tiene con Fuchsia, pero viendo la interfaz, está claro que es un sistema operativo que se adapta a distintos dispositivos y formatos de pantalla.

Esta interfaz se llama en clave Armadillo y tiene un aspecto muy diferente a Android, si bien varias de las claves del Material Design que dominó la estética de Google en los últimos años, y que acaba de llegar a YouTube, están presentes en cierta medida.

Al margen de su diseño, parece que su funcionamiento no variará demasiado de lo que ya se conoce con Andriod.

En todo caso, se reforzarán ciertas tendencias como el uso de tarjetas para todo, como ocurre en Google Now, y el uso colores y profundidades para diferenciar los distintos niveles de interacción en los menús.

El objetivo con Fuchsia es desprenderse del trabajo de terceros, ya sea el kernel de Linux o Java, que también se abandonará, para que todo el peso de la creación y el mantenimiento del sistema operativo de Google se lleve desde dentro de la empresa.

Al margen de cuándo se anunciará y lanzará y cómo concebirá la empresa su distribución en otro hardware que no sea el suyo, queda por ver cómo será la transición del sistema operativo más usado del mundo a uno nuevo con el que está por ver si será compatible, dadas las muchas diferencias internas entre ambos.

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