Finanzas

Un nuevo "cisne negro" sobrevuela entre Wall Street y Washington y alerta a los inversores

21-05-2017 El presidente Donald Trump está bajo la lupa. Tras despedir al director del FBI, crecieron los rumores sobre los supuestos nexos del magnate con el gobierno ruso. La crisis política que se desató genera una enorme preocupación entre analistas y en el mercado reina la incertidumbre
Por Rubén Ramallo
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La incertidumbre sobre el futuro político del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantiene en vilo a los mercados internacionales. 

Si bien tras la abrupta baja inicial han surgido algunos signos de recuperación en los principales índices de Wall Street y en la relación del dólar con otras divisas, el temor está instalado. 

Todo comenzó con la decisión de Trump de despedir al director del FBI, James Comey. A partir de allí, crecieron los rumores sobre supuestos favores que le habría pedido antes de dejarlo cesante.

En febrero pasado le habría ordenado que cierre una investigación sobre los nexos con Rusia del ex asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, que ya había renunciado el 13 de febrero, a casi cuatro semanas de haber asumido el cargo.

La salida de Comey fue una decisión que ha generado mucho ruido político y que terminó impactando negativamente en Wall Street, ya hasta ahora se había mantenido al margen. 

Así las cosas, para Link Securities son “precisamente las tensiones políticas en Washington las que generan el mayor riesgo a corto plazo para los mercados, ya que, de continuar esta situación, vemos complicado que muchas de las promesas electorales de Trump se puedan aprobar”. 

“Además, no descartamos que al final terminen por desestabilizar al gobierno y, por tanto, impacte en la evolución económica del país, convirtiéndose en el cisne negro del que tanto se viene hablando en los últimos meses”, agregan.

¿Qué es un cisne negro? Para empezar, es un hecho improbable, sus consecuencias son importantes y todas las explicaciones que se puedan ofrecer a posteriori no tienen en cuenta el azar y sólo buscan encajar lo imprevisible en un modelo perfecto.

En otras palabras, no se lo puede predecir pero, una vez que ocurre, se piensa que se "veía venir”.

Este nuevo “cisne negro”, muy diferente a los anteriores y bautizado como “RussiaGate” surgió ante la posibilidad de una hipotética destitución del presidente de EE.UU.

Las acusaciones que rodean a Trump no sólo han arrojado dudas sobre el futuro de las políticas pro-crecimiento que prometió, sino que incluso han planteado la posibilidad de que podría terminar dejando la Casa Blanca prematuramente.

Trump dice que le están dando uno de los “paseosmás duros de cualquier presidente en la historia de los Estados Unidos.

Pero, parte de ellos, provienen de un pequeño número de congresistas republicanos, que pidieron una investigación independiente sobre posibles connivencias entre su equipo de campaña de 2016 y Rusia. 

"Cuanto más se atasca Trump en el debate de impeachment y las cuestiones que lo rodean, más se reduce la probabilidad de que se logre algo significativo en términos de estímulo fiscal, que es el factor clave aquí", dijo Chris Scicluna, jefe de investigación económica en Daiwa Capital Markets en Londres.

Obviamente, el "vuelo rasante" del cisne negro entre Washington y Wall Street, genera una enorme preocupación entre analistas e inversores, debido a que nadie puede evaluar a ciencia cierta hasta dónde puede llegar.  

Cabe recordar que, una vez que se conocieron los motivos de la salida de Comey, los principales índices bursátiles estadounidenses operaron con bajas que en promedio rondaron el 2%. 

El reflejo tardío de los inversores de vender parte de sus posiciones y refugiarse en activos fue advertido por Ben Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal, quien asegura que “una vez más, los mercados responden a las crisis políticas en el último momento, de forma tardía y desproporcionada”. 

En una reciente conferencia, Bernanke afirmó que los mercados suelen comportarse con indiferencia a las crisis políticas hasta que se agotan los tiempos, y afirma que "no suelen reaccionar hasta que alguien les quita la alfombra de debajo de los pies”.

En este escenario, el estratega del Rabobank, Michael Every dijo que la pregunta clave es si los inversores "se calmarán o entrarán en pánico".

“El punto obvio es que Trump ahora tiene mucho menos capital político para gastar en el Capitolio, y eso hace que `Trumpflation` (inflación que surgiría del programa económico) sea mucho menos probable. Sin embargo, las cosas parecen estar moviéndose rápidamente más allá de ese punto, abriendo otros escenarios", agregó Every.

“Sell in may and go away”
“El tiempo se está acabando para Donald”, afirma David Madden, analista de mercado de CMC Markets UK. 

“Hemos asistido a un repunte constante de las principales bolsas del mundo, pero sin datos económicos concretos para respaldaros, por lo que ahora los inversores se apresuran por realizar ganancias”, agrega Madden. 

Y es que, a las elevadas cotizaciones alcanzadas en Wall Street se suma la llegada del peor período estacional para la renta variable.

No son pocos los analistas que, como en todo mayo, se preguntan si esta vez se cumplirá el dicho de “sell in may and go away”, o lo que es lo mismo seguir con la tradición de salir del mercado este mes para evitar el período en el que tradicionalmente las acciones se comportan de la peor manera.  

Quienes siguen las estadísticas afirman que desde 1950, el Dow Jones ha ganado en promedio apenas un 0,3% entre mayo y octubre, frente al 7,5% registrado entre noviembre y abril.

Buenos amigos hasta que…
Apenas Trump ganó las elecciones, Wall Street le dio una cálida bienvenida de la mejor manera que sabe hacerlo: marcando un récord tras otro en las cotizaciones, en especial con espectaculares subas en bancos y grandes empresas. 

De hecho, el mercado compró su agenda económica, basada en el recorte de impuestos y grandes inversiones en infraestructura, obviando los riesgos y el sinfín de imprudencias que sigue cometiendo.

Pero todo tiene un límite. En este caso fue el RussiaGate, que desató una profunda crisis en la administración, ya que podría habilitar la  posibilidad de que se abra un proceso de destitución del presidente de EE.UU. 

La cuestión tomó fuerza desde que The Washington Post publicara que Trump reveló al ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y al embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, información secreta sobre el Estado Islámico referida a planes sobre atentados en aviones de pasajeros con bombas escondidas en notebooks

La Casa Blanca desmintió la información en un primer momento, aunque fue confirmada por el propio Trump posteriormente en Twitter, argumentando que lo hizo por la “seguridad nacional”, con el objetivo de involucrar a Rusia en la lucha contra el terrorismo.

La magnitud de la crisis está alcanzando tal magnitud que los demócratas ya están pidiendo abiertamente que se inicie el proceso de impeachment, después de que hayan conseguido que el Departamento de Justicia nombre a un fiscal especial para investigar el caso, siendo esta la única herramienta que posee el Congreso para destituir a un presidente de EE.UU.

¿Qué es el impeachment?
El impeachment no es una palabra que se utilice a la ligera en Washington, pero las acusaciones en las que se asegura que Donald Trump ha obstaculizado la labor de la justicia se han intensificado en las últimas horas.

Para llevarlo a la práctica, es necesario que se lo apruebe en la Cámara de Representantes y en el Senado, por una mayoría de dos tercios, pero dado que los republicanos controlan la primera, las posibilidades de que el Congreso lo apruebe dependerán de cómo interpreten la respuesta del electorado ante los escándalos de Trump. 

Si bien hasta la fecha la mayoría de los republicanos han evitado oponerse abiertamente al presidente y a su legión de seguidores, un número creciente de ellos considera que ignorar el escándalo es insostenible.

Así por ejemplo, el congresista Justin Amash se ha mostrado a favor de hacerlo si se demostraran las presiones sufridas por el exdirector del FBI.

Sobre este punto, otro senador, John McCain, asegura que los problemas en los que está inmerso Trump se acercan al Watergate en tamaño e importancia.

Cabe señalar que de los catorce procesos de destitución iniciados a nivel federal, sólo cuatro tuvieron resoluciones condenatorias.

El más recordado fue el Bill Clinton, que resultó absuelto. Sin embargo, la amenaza de impeachment fue el detonante de la dimisión de Richard Nixon por el encubrimiento de pruebas por parte de la Administración en el escándalo del Watergate

Aunque es difícil que la petición de impeachment prospere y mucho más que Trump sea reprobado, Wall Street se ha empezado a preguntar si su mandato no es un serio problema para la estabilidad política, por encima de sus promesas.

"El mercado está a merced de los acontecimientos", subraya Bret Barker, analista de renta fija en TCW Group, que resalta que la situación de fondo de las bolsas no ha variado respecto a los máximos de marzo. 

“No obstante, a corto plazo no habrá paz para el mercado estadounidense”, concluye. 

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