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Las importaciones de vino desde Chile son récord y ya explican el 15% del consumo interno

30-06-2017 El país vecino se convirtió en el principal proveedor externo. La causa es que los stocks están al límite y que las últimas dos cosechas figuran entre las peores desde los años `60. Sin embargo, alertan que los precios más bajos y las facilidades aduaneras alientan el negocio
Por Juan Diego Wasilevsky
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Por estos días, nadie debe verse sorprendido si, recorriendo las góndolas de supermercados, en botellas y envases tetrabrik de vino aparece una leyenda que informe "origen: Chile"

Los principales jugadores de la industria hoy están motorizando un nivel de importaciones desde el país vecino que está marcando un récord histórico

Los productores vitícolas, que hacía tiempo venían reclamando una recomposición de los precios del kilo de uva –que durante años estuvo amesetado-, ven una amenaza concreta en el continuo ingreso de cientos de camiones con tanques cargados con vino, a través de la cordillera. 

El flujo alcanza tal nivel que organizaciones como la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan hasta evaluaron realizar piquetes en las rutas para evitar el avance de la competencia chilena

La tensión en su momento alcanzó tal nivel que, en el marco de un encuentro con productores, el secretario de Agregado de Valor de la Nación, Néstor Roulet, afirmó que el Gobierno estaba monitoreando este flujo de importaciones ante la posibilidad de que se trate de una competencia desleal. 

“Estamos viendo si se trata de un caso de dumping y si es así, el Gobierno Nacional se va a involucrar”, disparó el funcionario. 

El gobernador de San Juan, Sergio Uñac, es uno de los que más viene protestando por el ingreso de camiones cargados con producto chileno. 

"Importar vino sólo para bajar el precio no nos parece una medida acertada”, afirmó recientemente el mandatario provincial. 

En este contexto, Mendoza viene de tomar medidas: a comienzos de año, la administración de Alfredo Cornejo aplicó un aumento de la alícuota de Ingresos Brutos al vino importado que ingrese a ese territorio, elevándola del 4% al 6%.

Con esta medida, buscó darle más protección a los productores cuyanos, en medio de las crecientes quejas por estas operaciones. 

Para ponerlo en perspectiva, los últimos datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura son reveladores: entre enero y mayo se importó vino a granel por 52,6 millones de litros. 

El último récord desde que hay registros correspondía a 2010, cuando a lo largo de 12 meses se realizaron compras al exterior por 28,7 millones de litros. 

Esto significa que, en apenas cinco meses, ya casi se duplicó ese volumen anual. 

Hay otro dato revelador: según el INV, las bodegas despacharon al mercado interno 334,8 millone de litros fraccionados, en parte complementados con la oferta importada, dado que los grandes establecimientos envasan el granel que llega del país vecino y lo introducen en el circuito comercial. 

Así las cosas, los 52,6 millones de litros que llegaron desde Chile hoy representan el 15% del volumen comercializado en el mercado interno. 

O, dicho en otras palabras, por cada 10 litros que hasta mayo se comercializaron en la Argentina, más de 1,5 litros fueron en realidad producidos en el país vecino. 

¿Oportunidad o falta de stock? 
A medida que se potenció la importación, las críticas de los viñateros se hicieron más fuertes, dado que consideran este flujo como una forma directa de ponerle un tope a los precios de la materia prima en el mercado interno.

Fuentes del sector detallaron a iProfesional que el valor del vino a granel chileno, puesto en la puerta de una bodega en Mendoza, puede ser entre 15% y 25% más económico que el nacional, dado que la escasez generada por la caída de la producción durante las últimas dos cosechas disparó los valores de la materia primera. 

Sin embargo, para el consultor Javier Merino, director de Área del Vino, no se trata de maniobras especulativas sino de una necesidad real y concreta de abastecer la demanda.

"Las dos últimas cosechas, 2016 y 2017, fueron las peores de los últimos cincuenta años. Por eso, no debe extrañarnos que las importaciones también sean récord", acota. 

Granizo, lluvias en los momentos menos propicios y hasta heladas, configuraron un cuadro difícil para varias zonas productivas de Mendoza y San Juan

El experto agrega que "el año pasado, por la pérdida de parte de la producción, se limpiaron los stocks. Y una segunda vendimia también floja generó que no hoy no haya suficiente vino como para abastecer la demanda". 

Según datos del INV, durante esta campaña se recolectaron 19,5 millones de quintales de uva. Si bien esta cifra fue superior a los 17,3 millones del año previo, se trató de un nivel que igualmente estuvo lejos del registro histórico. 

"En los últimos 20 años, el promedio de la cosecha es de cerca de 25 millones de quintales. Es decir que venimos de dos vendimias que se ubicaron muy por debajo y esto afectó los niveles de stock", afirma Carlos Fiochetta, gerente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR). 

El directivo señala que "hubo zonas de Mendoza que tradicionalmente tenían rendimientos de unos 10.000 kilos por hectárea pero que, por cuestiones climáticas, los dos últimos años mostraron caídas de hasta el 50%". 

Más allá de esto, el directivo confía en que los flujos de importación deberían ir bajando, dado que en estos días están comenzando a liberarse al mercado parte de la cosecha 2017. 

"Esto va a ayudar a recomponer los inventarios, por eso la proyección es que las compras a Chile no sigan creciendo e, incluso, bajen con fuerza", apunta Fiochetta. 

Cerveza versus vino
Cabe destacar que, según Fiochetta, casi la totalidad de la producción que se importa desde Chile se destina a vinos sin denominación de variedad, que representan cerca del 80% de la oferta. La gran mayoría se comercializa en envases tetrabrik

Este segmento conforma la base de la pirámide del consumo y es responsables de movilizar el amperímetro de ventas. 

En este contexto, Merino advierte que esta bebida es uno de los productos más castigados por el bajón de la demanda

Cabe destacar que en la Argentina el consumo per cápita está estancado en torno a los 25 litros per cápita. 

En la década del 70, cuando era común almorzar con vino y la cerveza no arrasaba en el market share, se superaban los 80 litros. 

"Hemos llegado a un piso mínimo histórico. Pero así y todo, como las últimas cosechas fueron malas y no hay stock, no hay suficiente volumen. Y esto provocó que se disparara el precio, lo cual es preocupante, porque por cada peso que sube el litro, hay miles de consumidores que dejan de comprar o buscan alternativas, como la cerveza", apunta Merino. 

Si bien el consumo de esta última bebida también se vio afectado por la crisis, lo cierto es que supera holgadamente al vino, con más de 41 litros anuales per cápita. 

Por eso, el consultor considera que "estas importaciones no sólo defienden a los consumidores, sino que también a la industria, porque cada litro que se pierde en manos de la cerveza, luego es muy difícil de recuperar". 

Sufren las exportaciones
Como consecuencia de los menores stocks, además de tener que importar más, el complejo vitivinícola argentino padeció un desplome de las ventas al exterior

Según datos del INV, entre enero y mayo se exportaron 127 millones de litros de vino a granel, lo que implicó un derrumbe del 48%. 

En tanto que los envíos de mosto concentrado –utilizado por la industria alimenticia como endulzante- totalizaron apenas 21.700 hectolitros, una fuerte baja de casi 53%. 

Frente a estos números, Fiochetta afirma que hay dos cuestiones que se potenciaron y que forzaron este escenario: la fuerte suba de precios y los problemas de competitividad cambiaria

"El vino a granel y el mosto depende mucho del factor precio. Con las bajas cosechas de los últimos años el producto se volvió muy caro para los exportadores y los dejó fuera de competencia, a lo que se suma el contexto macroeconómico del país", apunta. 

Cabe destacar que los despachos al exterior de vino embotellado también se están viendo castigados: hasta mayo se exportaron 744.200 hectolitros, casi 10% menos que en el mismo período del año pasado.

Merino es contundente al afirmar que "en las gamas más bajas de precios, los costos no cierran". 

A esto, el experto suma un cambio en las tendencias a nivel mundial: "El mercado internacional se ha puesto muy pesado. Ya no se puede aspirar a crecer a tasas chinas, porque los países productores europeos se pusieron muy competitivos y agresivos en los mercados importadores más dinámicos". 

Por eso Merino afirma que "hoy no tenemos ninguna ventaja competitiva diferencial. A lo máximo que podemos aspirar hoy es a crecer en sintonía con la expansión del PBI mundial, es decir, a un promedio del 2% a 3% anual". 

Para hacer frente a la situación, desde la Coviar vienen pidiendo una serie de beneficios fundamentales para apuntalar a esta economía regional estratégica

Entre las medidas, Fiochetta menciona un aumento de los reintegros a las exportaciones o compensaciones para fletes, dados los elevados costos logísticos que enfrentan las bodegas. 

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