Vinos & Bodegas

Cinco vinos de Córdoba para redescubrir las mejores bodegas de esa provincia

07-07-2017 Roberto Colmenarejo, vocal de la Asociación Argentina de Sommeliers, recomienda interesantes etiquetas de la provincia mediterránea que hay que probar
Por Roberto Colmenarejo (*)
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En esta entrega, Roberto Colmenarejo, vocal de la Asociación Argentina de Sommeliers, recomienda cinco vinos para redescubrir la provincia de Córdoba: 

Si bien las primeras vides del territorio argentino fueron plantadas en Santiago del Estero (algo bastante lógico si recordamos que es la “madre de ciudades” fundada en 1553), la verdadera historia de la vitivinicultura argentina empezó -casi medio siglo después- en la zona que hoy ocupa la provincia de Córdoba

Registros documentales fehacientes mencionan la existencia de viñedos en la región desde el año 1599 -propiedad de los sacerdotes mercedarios-, así como la producción de vinos a nivel industrial desde el año 1618 -asociados a la actividad de los sacerdotes jesuitas-.

Durante sus cuatrocientos años de desarrollo, la actividad vitivinícola de Córdoba sufrió grandes vaivenes. Desde la virtual desaparición de los viñedos con la expulsión de los Jesuitas (1767) y la recuperación por parte de los inmigrantes italianos con la fundación de Colonia Caroya (1878).

Desde sus épocas de esplendor en las décadas del 60´ y 70´ (donde la provincia llegó a tener casi 1.800 hectáreas y moler 18.000.000 kg de uvas), hasta su período más aciago en los años 80´ (que vio desparecer a las grandes bodegas, y donde la actividad perduró, con muchas dificultades, en pequeñas explotaciones familiares). 

La recuperación productiva insumió casi tres décadas; pero desde fines de la década del 90´(y aún más en estos primeros años del nuevo siglo), la provincia muestra orgullosa su reconversión.

El notable desarrollo de la vitivinicultura cordobesa no ha sido un hecho cuantitativo; el verdadero cambio ha sido de carácter cualitativo, pasando de los históricos vinos “regionales” o “pateros” (de baja calidad, vendidos al costado de la ruta) a productos de impecable factura que pueden competir sin inconvenientes en el mercado nacional.   

En la actualidad, la superficie plantada con vides en la provincia alcanza las 299 hectáreas (equivale aproximadamente al 0,1% de la superficie nacional).

La mitad de estas hectáreas están ubicadas en la zona de Colonia Caroya y alrededores; aunque también hay pequeños paños de viñedos en Traslasierra, el Valle de Calamuchita y el Noroeste provincial.

Existen hoy doce bodegas registradas, además de 32 elaboradores caseros de vino autorizados.

La presencia de los pequeños productores artesanales es un además, un gran diferencial turístico, pues es de las pocas regiones del país que los incluye en sus Caminos del Vino.  

Para que les sirva de guía a los enófilos curiosos, presentamos cinco recomendaciones de vinos para volver a mirar a Córdoba:

La Caroyense Frambua - Precio sugerido: $100

De la mano de la emblemática Bodega La Caroyense -el mayor productor de la provincia- llega este vino sencillo y extremadamente ligero, que interpreta cabalmente la particular tipicidad de esta uva regional. Está elaborado por la mano experimentada del enólogo Santiago Lauret, quien lleva ya más de 40 vendimias ligado a la producción vitivinícola en esa zona. En nariz ofrece aromas directos de frutitas rojas frescas -frutillas, frambuesas-, más algunos trazos herbales y terrosos. En la boca tiene silueta delgada, entrada agradablemente seca y paso veloz; redunda en sabores afrutados, con bajo tenor alcohólico, marcada acidez, taninos imperceptibles y breve persistencia. Recomiendo servir refrigerado, para potenciar su agradable frescura natural. Creo que puede ser un buen acompañante para aperitivos o picadas de fiambres y quesos. 

Indama Chardonnay 2016 - Precio sugerido: $130

Una novedad absoluta, que llega desde la novel bodega Terra Camiare (Colonia Caroya), un proyecto productivo de capitales locales que comenzó hace apenas un año -recuperando una antigua bodega y varios viñedos abandonados- y ya está “dando que hablar” con los productos que pone en el mercado. De su primera cosecha destaco este blanco de Chardonnay fragante y delicado. Propone una aromática diáfana, plena de recuerdos a flores, frutas blancas -peras, duraznos-, miel y suaves trazos herbales. Al llevarlo a la boca descubre su cuerpo liviano y paso vivaz, con reminiscencias melosas, jugosa acidez y moderada permanencia. Perfecto para maridar con pescados o mariscos.    

Noble de San Javier Merlot 2016 - Precio sugerido: $150

Un vino elaborado en el Valle de Traslasierra por el pequeño emprendimiento de la familia Jascalevich -pioneros en la reconversión vitivinícola de la zona, con viñedos plantados en el año 2002-. Un hermoso proyecto que incluye una bodega y una acogedora hostería serrana, involucrando en su explotación a todos los integrantes del clan familiar. De allí sale este tinto simple pero sumamente interesante, que muestra el potencial de ese terruño para la producción de vinos de calidad. Regala una nariz intensa y limpia, con evocaciones frutales maduras, terrosas y vegetales. Al probarlo tiene cuerpo medio, entrada bien seca y paso frutal generoso, con acertada acidez, taninos compactos y notable persistencia. Un Merlot honesto y de precio accesible, ideal para la mesa diaria.        

Ottimo Blend 2014 - Precio sugerido: $190

Lomas de Garay es otra bodega artesanal ubicada en la zona de Potrero de Garay, sobre las colinas serpenteantes que rodean el embalse del Dique Los Molinos. Con apenas cuatro hectáreas productivas, elabora unas 10.000 botellas al año y ya tiene disponible su tercera cosecha comercial. La vinificación está a cargo del joven enólogo local Gabriel Campana, quién conoce como nadie los viñedos cordobeses. De toda su línea sobresale este ensamblaje tinto de uvas Cabernet Sauvignon, Malbec y Merlot, con breve crianza en barricas. Posee aromas de frutas negras -moras-, especiados -pimienta, clavo- y algo terrosos. En la boca tiene estructura media, paso fluido y sabores levemente picantes, con acidez equilibrada, taninos suaves y grato post-gusto. Si estás preparando el asado con amigos, un par de botellas de este tinto “te harán quedar muy bien”.             

Juan Cruz Navarro Torre Malbec 2015 - Precio sugerido: $255

Desde un brumoso paisaje de sierras y pinares en el corazón del Valle de  Calamuchita llega este Malbec complejo y de perfumes seductores. Lo produce Bodega Estancia Las Cañitas, un imponente desarrollo vitivinícola de la familia Navarro que a pesar de los embates de la naturaleza -resistió dos tornados devastadores a finales del 2012-, sigue adelante con la producción de sus vinos. Entrega una nariz curiosa, donde los aromas frutales maduros -ciruelas, cerezas- se combinan con suaves notas resinosas (seguramente por influencia de las coníferas que rodena el viñedo). Al probarlo es sabroso y estructurado, con entrada amable y textura sedosa, refrenda las percepciones balsámicas, con apreciable acidez -aunque perfectamente balanceada-, taninos firmes y largo final de boca. Este gran tinto “pide a su lado” un cabrito cordobés asado. 

¡Anímense a degustar los vinos cordobeses, les aseguro que no se van a arrepentir!

Sobre la Asociación Argentina de Sommeliers
La Asociación Argentina de Sommeliers es una asociación civil sin fines de lucro, fundada en 2001 y miembro de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) desde 2002.

Sus objetivos son:

• Divulgar la cultura del vino y otras bebidas, ayudando a los consumidores a tomar conciencia sobre las bondades de su consumo moderado y responsable.

• Promover el conocimiento en profundidad de los vinos y otras bebidas, en combinación con diversos platos, y otros aspectos de la profesión de sommelier a través del estudio, la investigación, la interacción con otras asociaciones del exterior y la difusión por medio de publicaciones, seminarios, reuniones, concursos.

• Contribuir a la mejora del servicio de bebidas en restaurantes y hoteles.

• Expandir y prestigiar la profesión de sommelier, e insertar a la República Argentina en la posición que merece en la escena de la sommellerie internacional.

Para lograr sus objetivos la AAS ha suscripto acuerdos de colaboración con las máximas entidades de promoción del vino argentino, el Fondo Vitivinícola y Wines of Argentina.

Con el objeto de contribuir a la mejora continua de la calidad educativa, la AAS ha fijado los estándares mínimos de formación con los que un sommelier profesional debe contar de acuerdo a los parámetros internacionales dispuestos por la ASI, y avala los títulos de aquellas escuelas que alcanzan dichas metas en Argentina: el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE), la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS), la Escuela Argentina de Vinos (EAV) y el Gato Dumas Colegio de Gastronomía.

La AAS brinda asimismo una amplia gama de beneficios a sus socios, desde descuentos en comercios vinculados al sector o el acceso a ferias de vinos hasta degustaciones, presentaciones de nuevos productos, charlas técnicas, búsquedas laborales, especializaciones y actividades recreativas.

Por último, la AAS organiza periódicamente el Concurso Mejor Sommelier de la Argentina, el evento más importante de la sommellerie en nuestro país, en el que los mejores sommeliers de la Argentina deben demostrar sus habilidades para acceder a importantes premios y la posibilidad de representar a nuestro país en el Concurso Mejor Sommelier del Mundo que se realiza cada tres años organizado por la ASI.

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