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Los dueños brasileños de Alpargatas rechazaron una oferta de compra

12-07-2017 El grupo propietario del frigorífico JBS busca desinvertir tras sus problemas con la justicia brasileña. Hay gestiones con Itaú, pero no dan con el precio
Por Andrés Sanguinetti
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El fondo J&F, afectado por el "Lava Jato" brasileño, venía negociando ceder el control de la creadora de Topper con otros dos grupos del país vecino. Por falta de acuerdo en el precio, la operación se cayó y ahora buscarán negociar con otros interesados.

Por ahora, solamente por ahora, Alpargatas, considerada la mayor empresa textil de la Argentina seguirá formando parte del pool de activos que controla en la región el fondo brasileño J&F de la familia Batista. Se trata de los mismos dueños del frigorífico JBS, involucrado en el último capítulo del "Lava Jato", con la denuncia en contra del presidente del país vecino Michel Temer por supuesto pagos de coimas a empresarios involucrados en el principal escándalo de corrupción del país vecino.

Como parte de las derivaciones de este caso judicial que involucra a los principales actores políticos del país vecino, incluyendo el presidente Temer, y a grandes grupos corporativos con inversiones en Argentina, J&F decidió poner en venta varias de sus empresas controladas en la región, entre las que se encuentra Sao Paulo Alpargatas, de la que controlan el 86% del capital social y que, a su vez es dueña del 100% del capital social de la filial argentina.

La decisión forma parte de un fuerte proceso de desinversión encarado por J&F tras el escándalo político y también involucra la venta de sus operaciones en el negocio de la carne local, donde JBS opera a través del frigorífico Swift. El lunes, pudo obtener el aval del ente regulador de la competencia brasileño para ceder las operaciones de JBS en el Mercosur al grupo Minerva, transacción que involucra al dueño de reconocidas marcas locales como las hamburguesas Swift y Cabaña Las Lilas.

El deal se cerró en u$s300 millones y también comprende las actividades de JBS en Paraguay y Uruguay. Se había concretado el mes pasado pero la justicia brasileña lo había paralizado hasta que el lunes el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), aprobó el acuerdo sin restricciones.

Se trata de la primera desinversión de J&F en la región desde que se desató el escándalo de la operación bautizada como "Carne Fraca" y de la delación premiada de los dueños de JBS que colocaron a la empresa en el centro de las principales noticias políticas de Brasil y de la región. El segundo paso en carpeta era la venta del negocio textil regional.

Como parte de este plan de desinversiones, el grupo brasileño venía negociando su salida de Alpargatas que en el caso de Argentina, es una de las protagonistas del sector, aunque desde principios de año viene encarando un proceso de reestructuración que incluyó el cierre de una planta, el traslado de producción y el despido de personal.

En enero pasado, Alpargatas Argentina inició su proceso de achique en el país, cerrando sus fábricas de Villa Mercedes, en San Luis, y de Florencio Varela en la provincia de Buenos Aires. Luego, en marzo, suspendió a 1.100 trabajadores de su establecimiento en Tucumán, situación que repitió en mayo pasado, cuando además abrió un proceso de retiros voluntarios.

En todos los casos, las razones fueron similares: sobrestock de productos, baja en las ventas debido a la caída del consumo interno, y apertura de las importaciones.

J&F, el brazo financiero de la familia Batista, había comprado la empresa textil tras pagarle u$s 715 millones a otra familia brasileña, Camargo Correa, en 2015, por sus acciones en la dueña de Topper. Esa operación incluyó los activos del conglomerado textil en el país, ya que Sao Paulo Alpargatas es dueña del 100% de Alpargatas Argentina.

Actualmente, sus operaciones se extienden a las áreas de calzados, tanto deportivo como informal; textil, dentro de los cuales se destaca como productor de denim y otros tejidos de algodón; y venta minorista.

Sin acuerdo por el precio
Las negociaciones para vender Alpargatas se venían desarrollando en forma privada con un grupo formado por Cambuhy Investimentos e Itausa Investimentos, dueña entre otros activos del banco Itaú, que también opera en el sistema financiero local. 


Itausa administra las fortunas de importantes grupos económicos del país vecino y es accionista controlante de Itaú Unibanco, el mayor banco privado de América latina en términos de activos. En tanto, Cambuhy es el instrumento financiero de la multimillonaria familia Moreira Salles, que también son accionistas de Itaú.

Sin embargo, tras haber recibido una oferta cercana a los 3.500 millones de reales o u$s1.076 millones, según la cotización actual de la moneda norteamericana, el grupo brasileño decidió rechazarla y dar por cerradas las conversaciones.

Hace unos días el diario norteamericano The New York Times había asegurado que las conversaciones entre ambos grupos brasileños no llegaron a buen puerto, dato que fue confirmado a iProfesional por fuentes locales y brasileñas que siguen de cerca el desempeño de J&F en el ámbito del Mercosur. Según las fuentes, la dupla Cambuhy-Itausa había firmado un período de exclusivad para negociar el traspaso que ahora se venció por falta de acuerdo en la posibilidad de que J&F redujera sus pretensiones económicas.

De ahora en más, el grupo puede iniciar conversaciones con otros interesados en quedarse con una de las textiles de mayor reconocimiento regional, dueña de marcas como Topper y las tradicionales Hawaianas, entre otras.

Es que Alpargatas no es considerado como un activo esencial por J&F que en la actualidad pasa por una grave crisis derivada de las investigaciones por corrupción que involucran a su controlada JBS, tras las denuncias hechas contra el presidente Michel Temer por Joesley Batista, quien grabó en secreto una conversación en la que el mandatario brasileño parecía consentir el pago de dinero a un testigo del caso Lavajato.

Durante la grabación, que fue entregada a las autoridades a mitad de mayo pasado, se oye a Temer autorizando el pago de una coima a Eduardo Cunha, uno de los principales involucrados en el Lavajato, preso y condenado a 15 años de cárcel su participación en el escándalo.

Tras darse a conocer las grabaciones por los medios de Brasil, se desató un fuerte escándalo político que derivó en la autorización por parte de la Corte Suprema del país vecino de abrir una investigación contra Temer por corrupción, organización criminal y obstrucción a la justicia. Además, los Batista y otros ejecutivos de JBS confesaron haber pagado millonarios sobornos en campañas políticas de prácticamente todos los partidos.

Los Batista reconocieron haber gastado 600 millones de reales para sobornar a casi 1.900 políticos en los últimos años, y acordaron, junto con fiscales que investigan estos hechos, pagar una multa de 10.300 millones de reales (u$s 3.200 millones) por su rol en el enorme escándalo de corrupción que se desató en Brasil.

Para reunir fondos que les permitan hacer frente a esta obligación, J&F puso en venta varias de sus empresas como precisamente los activos que en varios países controla, incluyendo los de Argentina.

En este marco, además de volver a buscar un dueño para Alpargatas, el fondo tiene en proceso de venta otros activos como Vigor Alimentos y líneas de transmisión de energía que controla en Brasil, y busca desprenderse de la empresa de celulosa Eldorado y la de productos de limpieza Flora. Su objetivo es recaudar 6.000 millones de reales que se sumarían a los 1.000 millones de reales obtenidos por la venta de sus frigoríficos en el Mercosur.

 

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