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Brasil en shock: Lula da Silva fue condenado a nueve años y medio de prisión
12-07-2017 Lo dispuso el juez Sergio Moro. Es por corrupción y lavado de dinero, en el marco de la investigación conocida como Lava Jato. El exmandatario fue sindicado como "jefe" del esquema delictivo que salpicó a su gobierno y al de su sucesora, Dilma Rousseff. Podrá realizar la apelación en libertad
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El juez Sergio Moro condenó este miércoles al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a nueve años y medio de prisión por los crímenes de "corrupción pasiva" y "lavado de dinero".

Además de la condena a prisión, el juez determinó que el ex presidente Lula tenga prohibido ocupar cargos en la función pública por 19 años, señaló O Globo. No obstante, la prohibición debe ser confirmada por instancias superiores.

Otra de las penas que enfrenta Lula es una multa por 669.700 reales (más de u$s200.000) por los delitos de los que se le acusa.

La decisión del magistrado fue en el marco de la investigación conocida como Lava Jato. Por el momento, Lula podrá permanecer en libertad

Moro explicó en su fallo que el expresidente "no está siendo juzgado por su opinión política ni por las políticas adoptadas durante su gobierno. Tampoco tiene relevancia sus eventuales pretensiones de participar en nuevas elecciones para asumir cargos públicos", suscribió.

Según afirmó, el juez llegó a contemplar la posibilidad de una posible detención preventiva en razón de las recientes declaraciones de dos testigos quienes habrían asegurado que Lula ordenó destruir pruebas.

Y añadió: "Considerando que la prisión preventiva de un expresidente de la República no deja de ser traumática, la prudencia recomienda que se espere la resolución de la Corte de Apelaciones. Asismismo, el expresidente podrá presentar su apelación en libertad".

Moro determinó que el ex mandatario recibió sobornos de la empresa constructora OAS, una de las más grandes del país.

Entre otras cosas el ex jefe de estado está acusado de recibir un lujoso apartamento tríplex de 215 metros cuadrados en un complejo nuevo en Guarujá, en el litoral del estado de San Pablo.

A cambio de estos "favores", el exmandatario y líder sindicalista habría facilitado contratos millonarios a esa compañía con Petrobras.

La justicia brasileña apuntó que Lula actuó como "jefe" del esquema de corrupción que salpicó a su gobierno y al de su sucesora Dilma Rousseff.

En este contexto, el magistrado ordenó confiscar el inmueble y señaló que Lula fue el destinatario de 3,7 millones de reales (algo más de u$s1,1 millones) en forma ilícita.

"Entre los delitos de corrupción y lavado, hay concurso material, motivo por el cual las penas sumadas llegan a 9 años y seis meses de reclusión", determinó Moro, a cargo de la investigación Lava Jato sobre sobornos en la petrolera estatal.

Lula, que enfrenta otras cuatro causas penales, siempre negó categóricamente los cargos y los atribuyó a una conspiración para impedir su candidatura en las presidenciales de octubre de 2018.

La noticia sacudió a Brasil. Es la primera vez en la historia que un expresidente del país vecino es condenado por corrupción.

Lula encabeza las encuestas ante una eventual elección presidencial en 2018 (con el 30% de intención de votos).

Según los especialistas, este fallo de primera instancia no lo inhabilita para presentarse en una potencial contienda electoral.

La situación cambia si el fallo es confirmado en segunda instancia por el Tribunal Regional Federal.

Apoyo de Dilma
La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se mostró en contra de la condena contra Lula y calificó al veredicto como "un absurdo jurídico que avergüenza a Brasil y hiere profundamente la democracia".

Rousseff aseguró que "sin pruebas están cumpliendo el guión trazado por los grandes medios de comunicación".

"Hace años que Lula, el presidente más popular de la historia del país y uno de los líderes más importantes del siglo XXI, viene sufriendo una persecución sin cuartel", remarcó la exmandataria mediante un comunicado.

Rousseff, destituida en juicio político por violar la ley de responsabilidad fiscal, remarcó que Brasil "no puede aceptar más este paso en dirección hacia el estado de excepción: las garras de los golpistas intentan manchar la historia de un héroe del pueblo brasileño. No lo lograrán".

Según ella, Lula podrá ser candidato a presidente en 2018, siempre que no se confirme la sentencia en segunda instancia, por lo que se esperanzó con que "el pueblo sabrá democráticamente rescatarlo".

La respuesta del PT
Si bien ni Lula ni sus abogados defensores realizaron declaraciones después de conocerse el fallo del juez, sí hubo una reacción del Partido de los Trabajadores (PT).

El actual líder de la facción política que llevó a Lula al gobierno de Brasil, Gleisi Hoffmann, dijo que es "lamentable" que un juez "se dé el papel de hacer política".

Y agregó que el objetivo del magistrado fue excluir a Da Silva de la disputa electoral de 2018.

"Es una decisión eminentemente política, sin pruebas, basada única y exclusivamente en la necesidad del juez Sergio Moro de rendir cuentas a la opinión pública", agregó Hoffmann.

El presidente del PT dijo que conversó con Lula por teléfono después de que el veredicto se hizo público y que el ex presidente está "tranquilo" porque "no debe nada".

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