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Fraga: "Ningún gobierno no peronista sobrevivió a una derrota en Provincia"

16-07-2017 Rosendo Fraga analizó, con su particular mirada, el proceso electoral en curso. Cree que el Gobierno no evaluó bien la estrategia de polarización                                                                                            
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Rosendo Fraga analizó, con su particular mirada, el proceso electoral en curso. Cree que el Gobierno no evaluó bien la estrategia de polarización.

-¿Qué sería lo más relevante de las elecciones de octubre?

-Primero, hay una visión externa respecto a la Argentina. La semana antes a que el presidente Macri viajara a Japón, el embajador de ese país le dijo a los empresarios: “Están esperando las definiciones de la elección de octubre para tomar decisiones”.

Hace algo más de un mes, en el seminario de la Unión Europea-Argentina, los embajadores de Alemania, Francia e Italia dijeron: “Los nuevos inversores tienen miedo del retorno al populismo”.

El ex embajador de EE.UU., Noah Mamet, hizo el mismo tipo de razonamiento respecto a por qué se demoran los inversores de ese país. Cuando el 21 de junio el banco Morgan Stanley postergó un año la elevación de la categoría de Argentina de mercado de frontera a mercado emergente argumentó que falta un año más para ver si los cambios de Argentina eran sostenibles.

Más allá de lo que uno opine, es evidente que esta elección es percibida como muy importante para la continuidad del Gobierno. Sobre esto pesan algunos antecedentes históricos de la Argentina: en seis de las últimas siete elecciones presidenciales, la previa anticipó el resultado de la presidencial para el gobierno. Y para los cuatro gobiernos no peronistas precedentes (Frondizi, Illia, Alfonsín, De la Rúa), ninguno sobrevivió a perder la provincia de Buenos Aires. Y hay un cuarto factor, la candidatura de Cristina.

-¿Usted está de acuerdo en que el Gobierno quería que Cristina se presentara?

-Absolutamente. Durán Barba estuvo diciendo todo 2016 “la gente no la quiere presa a Cristina”. Más allá de si es cierto o no, el mensaje político a la Justicia federal fue clarísimo.

-¿La Justicia federal se hizo eco de ese mensaje o no está presa por la propia Justicia?

-Yo no puedo decir si tendría que estar presa o no. Sí que es llamativo que teniendo tres procesamientos en seis causas, ninguno de los tres se esté juzgando este año.

-¿La estrategia de polarizar es útil para el Gobierno o le crea un problema?

-En política las estrategias se miden por sus resultados. Yo creo que es una estrategia muy determinada por el marketing político. Quizá, lo que el Gobierno no percibió, es que el retorno de Cristina al centro de la escena política también tenía efectos sobre las perspectivas económicas y las percepciones económicas de la Argentina. Esto quizá es algo que no se evaluó adecuadamente.

- ¿Cuánto pesa la corrupción en la gente?

-El tema corrupción es relevante para los sectores medios; no lo es para los sectores populares. Con lo cual yo diría que lo que hoy es discutible es si la corrupción pesa realmente en el Conurbano bonaerense, donde se define la elección.

La provincia de Buenos Aires es el 40% de los votos. Los antecedentes históricos de este tipo de elección dicen que ganar o perder es ganar o perder la provincia de Buenos Aires. Dos tercios de los votos están en el Conurbano. Y ahí hay hoy dos grandes temas: el económico-social, donde Cristina va a poner énfasis, y el de la inseguridad.

-¿Se equivoca Cambiemos al no salir a buscar ese voto?

-Desde que el peronismo surge en la política argentina en el 45, el no peronismo suele ser una coalición de sectores medios y altos versus los sectores populares. El voto popular sigue siendo predominantemente peronista, y esto no ha cambiado con Cambiemos.

-¿Podría haber hecho algo Cambiemos para penetrar en ese segmento?

-En su origen, el Pro se nutría más del peronismo, y era casi una coalición de tipo consolidado popular: estaba en el Sur y en el Norte. Ahora con todo el fenómeno de Cambiemos y a partir sobre todo de 2014, cambió la estrategia del Pro y pasó a ser una típica coalición no peronista o antiperonista.

-Con Cristina enfrente, ¿sería un error haber abandonado el esquema inicial?

-Yo creo que no es bueno para la Argentina que la división social sea regulador de la política. Acá está muy cortado socialmente el voto, cuando uno ve la geografía es muy claro. Yo creo que el voto tiene que tener cierto equilibrio social. Para eso Cambiemos debería tener un tercio del voto popular. Creo que es más positivo un planteo más policlasista, más integrador, como el que tuvo Frondizi.

-¿Ampliar la base de sustentación no debería ser algo deseable?

-Eso nos lleva a otra cuestión. Para mí, el mayor éxito de Macri es que un gobierno que tiene 15 de 72 senadores, nada más que 84 de 257 diputados, 5 de 24 gobernadores, que no tiene base propia en el movimiento sindical, que es muy importante en la Argentina, ni tampoco en los movimientos sociales logre, desde tanta debilidad en lo político e institucional, el primer año, la sanción de 84 leyes, incluidas las muy importantes para la marcha de su politica económica como el tema de los holdouts, el blanqueo.

Eso fue lo que Macri convocó con fuerza en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso en 2016: “Los convoco al arte del acuerdo”. Este año el planteo cambió absolutamente y fue con un planteo de polarización. A más de cuatro meses de sesiones ordinarias sólo hay tres leyes sancionadas por el Congreso. Para mí, haber dejado paralizado todo el año el sistema político es un error político, que más tarde o más temprano se paga, aunque termine en un resultado electoral.

-¿Cristina puede ganar?

-Sí, definitivamente sí. Para mí no es lo más probable que gane, pero puede ganar. A favor del Gobierno hay dos factores importantes: tiene el Gobierno nacional y provincial, y el peronismo va dividido en tres en la provincia de Buenos Aires. Ahora Cristina tiene una ventaja, que yo simplificaría en el último informe del Indec sobre desempleo: “No solamente el primer trimestre contra el último trimestre la tasa de desempleo subió del 7,6 al 9,2, sino que sobre 30 puntos muestrales el récord del país es el Conurbano bonaerense con 11,8”.

Un conurbano que está por encima del promedio de pobreza del país, y que así como el Indec da cuenta que la mitad de la población tiene ingresos menores a 10 mil pesos, en el Conurbano ese tema es más que el 50%. La otra ventaja es casi el reverso de la que tiene el Gobierno: la oferta antikirchnerista está dividida en tres.

-¿Qué rol jugará Massa?

-El teóricamente tiene un concepto que es muy claro: “Yo no quiero quedar preso de la grieta, quiero ir por la ancha avenida del medio. Hay mucha gente que no está de acuerdo ni con el Gobierno ni con Cristina”. Conceptualmente, es perfecto pero el voto es una mezcla de pasión y emoción. Y la que genera la pasión es Cristina, a favor y en contra.

-La parte de razón señalaría que todas las cifras que vimos del Conurbano son rémora de los 12 años de kirchnerismo, pero eso no parece tenerse en cuenta.

-Absolutamente. Eso es un argumento consistente. Cristina en su campaña no responde con estadísticas, como cuando gobernaba; responde con casos puntuales: la señora, el señor, el chico llorando porque está afectado.

-Se habló de un cambio notable en la presentación de Cristina a partir del acto en Sarandí ¿Concuerda con eso?

-No. Yo creo que Cristina es igual. En campaña seduce, en el poder confronta. En 2007 va a elecciones con Julio Cobos de candidato a vicepresidente, un radical, moderado, había apoyado a López Murphy. Ella hablaba de perfeccionamiento institucional, independencia de poderes, relación con EE.UU.

A los tres meses de asumir está con el conflicto del campo. En 2011 hace una campaña que hoy a lo mejor puede parecer una ironía, pero su candidato a vice era Boudou, que venía de la UCeDe, que hacía campaña tocando la guitarra con La Mancha de Rolando, más light no podía ser. Cuando uno mira las campañas anteriores de ella candidata, siempre se corría evitando la confrontación. En el poder, ahí es lo que es.

¿Poner a Scioli en quinto lugar, es una perversión de Cristina?

-Yo creo que es un pedido de Scioli. Para él. entrar a la Cámara es seguir dentro del sistema político.

-¿Cómo seguirá el peronismo?

-Creo que esta elección va a jugar un papel importante en ese sentido. Lo que uno observa es que hay un fuerte debilitamiento del kirchnerismo en el interior del país. De 17 gobernadores, hoy con Cristina están dos: Rodríguez Saá y Alicia Kirchner. El kirchnerismo es una expresión de fuerte arraigo en el Conurbano, de presencia en el peronismo porteño, y no mucho más. Si yo observo las tres elecciones que se hicieron adelantadas en el interior- la provincial de La Rioja, las PASO de Chaco, la elección en la intendencia de la capital de Corrientes-, el kirchnerismo fue en los tres separado del peronismo, y en los tres no llegó al 4% de los votos.

Una de las causas por las cuales Cristina es candidata es que si no generaba un hecho político relevante estaba perdiendo el control del peronismo. Hay dos escenarios muy distintos: Cristina ganando la provincia de Buenos Aires empieza esa misma noche Cristina 2019. Ella lo dijo públicamente en abril de 2015: “Mejor que el que venga gobierne bien” (fuera Scioli, Macri o Massa) “porque si no me va a obligar a volver en 2019”. Si pierde, me da la impresión de que el liderazgo del peronismo y la candidatura presidencial van a estar en disputa.

-¿A futuro, la ve a Vidal presidenciable?

-Sí, totalmente. El punto es que hay 14 proyectos presidenciables bonaerenses, de Adolfo Alsina a Scioli, que no funcionaron. ¿Por qué? Además de que siempre es un candidato muy anticipado, el poder del gobernador es tan grande que siempre el Presidente lo termina viendo con cierto temor. Y para el interior existe la percepción de que si el caudillo bonaerense se fusiona con el poder nacional esto va a producir un desequilibrio, con lo cual siempre han terminado la Casa Rosada y el interior combinándose para que el gobernador de Buenos Aires no llegue a presidente.

-¿Macri va a ir por la reelección?

- Si puede, sí. Creo que es su vocación. Ahí es donde esta elección juega un papel muy importante.

"Si gana se lo va a percibir como un presidente de ocho años; si pierde, como uno de cuatro. Creo que es una de las causas por las que está jugando a todo o nada en esta elección", señaló Fraga a Clarín.

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