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Pesimismo en mostradores: los "brotes verdes" demorarán en contagiar al consumo de alimentos

07-08-2017 Aunque diversos indicadores de la industria y el comercio muestran cifras en recuperación, la venta de alimentos continúa mostrando números negativos. Los supermercadistas afirman que los números de julio siguieron fríos. Los expertos ven dificultades para que se produzca el "derrame"
Por Andrea Catalano
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La demanda de alimentos se metió de lleno en la agenda de la campaña. 

La precandidata de Unidad Ciudadana a senadora nacional, Cristina Kirchner, visitó el sábado el distrito bonaerense de Almirante Brown, donde afirmó que "lo más distintivo de esta crisis es la caída en el consumo de comida y es lo más desesperante", por lo que pidió "el voto de la sociedad para poner un freno a todo esto".

Las críticas de la expresidenta van en sintonía con la preocupación de los funcionarios, que es compartida con los dueños de Pymes y hasta los directivos de grandes supermercados: ¿cuando llegará el momento en el que los "brotes verdes" que están replicándose en otros sectores lleguen a los rubros de consumo masivo, como los alimentos?

Al Gobierno se le está haciendo difícil entender la dinámica de la economía, en la que hay ramas de actividad industriales en crecimiento, en un contexto en el que la demanda de productos de la canasta básica está estancada

La foto de hoy muestra esta suerte de "grieta":

-La actividad industrial en general se incrementó un 6,6%, mientras que la construcción se elevó un 17%, según los mismos datos oficiales.

-En paralelo, creció la venta de autos casi 23% en julio, mientras que la de motos avanzó un 47% en este mismo mes, de acuerdo a datos de la Asociación de Concesionarios (ACARA). 

-Como contrapartida, el consumo de alimentos, que tiene una ponderación alta en los presupuesto familiares de los sectores medios y bajos, cayó un 2,5% en junio, según datos del INDEC. 

-En paralelo, según la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), el índice de producción de la industria de alimentos y bebidas mostró una caída del 0,5% en el primer semestre respecto del mismo período anterior. 

Para los expertos, este movimiento en direcciones opuestas es consecuencia del modelo económico que viene implementando el Gobierno, a partir de medidas que apuntan a alentar un consumo más orientado hacia el mediano y largo plazo, especialmente en sectores que venían con una demanda reprimida, luego de años de trabas para acceder mercado cambiario y de restricciones a las importaciones

Una recuperación en cámara lenta
En la vereda de los optimistas prima la visión de que todo es cuestión de desfasaje temporal. En otras palabras, que tarde o temprano, esos buenos índices en rubros importantes de la industria y el comercio se replicarán en los alimentos. 

Pero, para preocupación de los que están ansiosos porque este fenómeno empiece a ser perceptible, todo indica que no ocurrirá de forma inmediata. Así lo explican tanto quienes analizan el consumo como quienes son actores principales en la cadena de valor de estos productos, los supermercados.

"No hay muchas razones para pensar que las mejoras que se están advirtiendo en otros indicadores de la economía se repliquen en alimentos. Julio no fue un mes demasiado positivo, precisamente", afirmó a iProfesional una fuente del supermercadismo.

La frase va en la dirección contraria a la expectativa que existe entre funcionarios, centrada en que los próximos índices oficiales -los últimos publicados por el Indec son de mayo- pudieran reflejar un repunte.

Entre los consultores y empresarios reina la prudencia, por la cantidad de veces en que se pronosticó una recuperación que luego no se concretó en las góndolas.

Ni siquiera las consultoras privadas se atreven a dar una primera impresión del resultado final más allá de que hay quienes osan con aseverar que la promoción de 50% de descuento del Banco Provincia podría haber impulsado un mejor comportamiento del rubro.

"Ya se quemaron los papeles en previsiones de mejores ventas varias veces. Las cadenas prueban con diferentes estrategias pero lo cierto es que no funcionan porque no se logran las recuperaciones esperadas", agregó la fuente del sector.

Cambio de prioridades
Uno de los principales problemas que observan los analistas es la evolución del poder adquisitivo. Durante los primeros cinco meses del año, el salario real de los empleados del sector formal (incluyendo sector público y privado) mostró un incremento del 2,4%.

Sin embargo, según advirtieron desde la consultora Ecolatina, "la mejora del poder de compra de los trabajadores formales no alcanza a recomponer el terreno cedido en 2016, y es incluso menor en el caso de los trabajadores informales y cuentapropistas", dos sectores que más proporción de sus ingresos destinan a la compra de alimentos. 

En el caso de los segmentos altos y medios, los expertos ven que están volcando una mayor parte de sus remuneraciones a la contratación de viajes, compra de dólares y a una opción que antes no estaba en el mix: la adquisición de inmuebles, a través de los créditos hipotecarios. 

"Los vectores en recuperación tienen que ver con que una parte de la demanda, la de altos y medios ingresos, no están priorizando lo masivo, que es un segmento que identifica claramente a a los medio bajos y bajos", dijo a iProfesional, Federico Filipponi, director comercial de la consultora Kantar WorldPanel.

El pico de demanda de bienes masivos en la Argentina se dio en el año 2013, cuando se priorizó ese aspecto y se tomaron medidas en esa dirección", agregó Filipponi.

Eran tiempos en que el crecimiento en la compra de alimentos se ubicaba en torno al 8%. Una cifra que difícilmente vuelva a repetirse en un contexto como el actual. 

La contracara es lo que está sucediendo con la demanda de más largo término. 

"Ya en marzo, uno de cada cuatro inmuebles se adquiría mediante un crédito hipotecario. Este es el elemento que el Gobierno quiere desarrollar para pasar de un consumo de corto plazo a otro de largo plazo. Esto implica una experiencia de cambio cultural", sostuvo Guillermo Oliveto, director de la consultora W.

Es una mirada coincidente a la que tienen en Kantar, desde donde advierten que hoy los segmentos más acomodados comienzan a mirar otras opciones. 

Para cualquier pareja o familia que decide embarcarse en un crédito hipotecario, más allá de que pertenezca a un segmento de ingresos medios o medio altos, no resulta sencillo mantener el mismo nivel de hace unos años y asumir el pago de una cuota para la vivienda.

Esto, en coincidencia con sectores de menor poder adquisitivo con poco resto -producto de las subas de impuestos y servicios- implica que la demanda de productos masivos no explote. 

Desde el sector del supermercadismo, afirmaron que "gran parte de los excedentes de las familias están dirigiéndose a pagar tarifas u otros conceptos similares que tienen que ver con esa economía".

"Que se recuperen los niveles de 2015 va a tardar dos años", enfatizó Filipponi. Y eso dependerá de que se recomponga el nivel salarial. "Esa es la duda porque no se está volcando ninguna estrategia de consumo, ni de alimentos ni de ahorro hacia ese segmento", agregó.

Se trata del planteo de una "nueva economía", tal como gusta de calificar Oliveto, donde ya no es posible hablar de un boom.

"Habrá crecimiento de consumo pero progresivo, más sustentable y previsible en el tiempo", consideró Oliveto.

Para el experto, hoy lo que primera es la "austeridad", de modo que "aquel que antes compraba sin mirar nada, ahora, se fija en todo". 

"La caída que se nota respecto de años anteriores es porque se venía de un consumo muy elevado", concluyó. 

La grieta existe y la disparidad que muestran los actuales indicadores son una muestra de ello. Por lo pronto, traspasó la barrera del relato.

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