Liberales y conservadores: estos son los próceres de la Argentina que se enriquecieron en la función pública

En su libro "Los próceres y el dinero", Mariano Otálora describe la forma en que algunas de las máximas personalidades de la historia amasaron sus fortunas
Liberales y conservadores: estos son los próceres de la Argentina que se enriquecieron en la función pública

Liberales, conservadores. A izquierda o a la derecha del espectro político. No importa la índole ideológica del prócer, muchos de ellos concluyeron que no hay ingreso más redituable que aquel que se hace desde dentro del Estado. El lugar donde se manejan los hilos de una nación y donde también se tejen negocios y negociados que han sido una constante en la historia de nuestra patria.

Algunos supuestos ilustres líderes políticos se han hecho millonarios gracias a conquistas de tierra en manos de los aborígenes -se hicieron millonarios ellos, y su familia incluida-. Otros, han sacado partido económico de guerras, beneficiando a amigos que, tiempo más tarde, le devolvieron el favor. Y algunos, se enriquecieron endeudando al país.

Socio de la banca inglesa, entre otras cuestiones, Bernardino Rivadavia quedó en la historia por haber inaugurado la deuda externa en nuestro país con el famoso empréstito de la banca Baring Brothers. Poco después, como primer Presidente promovió la organización del gobierno central unitario con un objetivo bien claro: conceder la explotación de las minas riojanas a una empresa inglesa de la que, no casualmente, era su director.

Del empréstito de la Baring Brothers de 1.000.000 libras, la comisión del consorcio negociador fue de unas 120.000 libras. No contamos con evidencia que señale que Rivadavia haya recibido una parte de aquella ganancia. Sin embargo, aquel año viaja a Londres y antes de llegar Bernardino solicita al gobierno porteño que autorice a librarle 6.000 libras del préstamo de la Baring Brothers para gastos en su estadía en Inglaterra por "su carácter diplomático" aunque el viaje haya sido por asuntos personales.

En este periodo realiza reformas que terminaran en grandes negocios financieros y especulativos, como el Banco de Descuentos, la Ley de Enfiteusis (de 1822 y 1826), la fundación de la Sociedad Rural, entre otros.

En 1825, tras la fundación de la "River Plate Minning Assotiation" Rivadavia es nombrado presidente con 1.200 libras de sueldo y recibe un bono de 3.000 libras. Bernardino empleó aquella comisión colocándola en la Casa Lezica al 14 % de interés (altamente inusitado), aunque la posterior quiebra del banco hizo que perdiera este y otros depósitos.

Además señalan a Rivadavia como responsable de especulación y fraude de la Mining, cometiendo el delito de ser al mismo tiempo representante del Estado y de la empresa minera. De hecho, públicamente se inicia un debate donde se muestra (por medio de las cartas entre Bernardino, Hullet y Head) que Rivadavia estaba en la nómina de pagos de la empresa con sueldo de 1.200 libras esterlinas y el bonus de 30.000 libras por facilitar el negocio. Lo que se dice, atender los dos lados del mostrador.

Aunque en términos monetarios quizás no haya sido el que mayor rédito obtuvo del manejo del Estado, haberse enriquecido gracias a la Guerra del Paraguay le gana un lugar a Bartolomé Mitre en el ranking de aquellos que más se beneficiaron del Estado. Luego de retirarse como presidente, los principales proveedores del Ejército en agradecimiento por su labor en la Guerra del Paraguay le regalaron una casa y le dieron el dinero para la fundación de La Nación, su propio diario.

La fortuna que cosechó durante todos estos años no sólo elevaron su situación económica, además le permitieron elevar su estatus social. La familia Roca se había convertido en un miembro destacado de la oligarquía nacional.

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