Politica

¿Las últimas PASO?: con poca competencia interna y pronóstico de ausentismo, inicia la carrera a las legislativas

13-08-2017 En media docena de provincias no habrá disputas intrapartidarias, lo que allana el camino a quienes cuestionan este mecanismo electoral. Pero en once jurisdicciones Cambiemos tendrá competencia interna y el peronismo, en doce. Los resultados delimitarán los contornos de las legislativas que vendrán
Por Franco Mizrahi
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

Este domingo, más de 33,1 millones de argentinos están habilitados en todo el país para votar en las elecciones Primarias Abiertas, Obligatorias y Simultáneas (PASO).

Se trata de un sistema de selección de candidatos hacia el interior de cada fuerza que se creó en 2009 y que, según muchos especialistas, este 13 de agosto puede tener su última puesta en escena. 

¿Por qué? Las cúpulas de los principales partidos políticos decidieron vaciar las internas en los distritos más calientes para así focalizar su atención en sus adversarios externos. 

De manera que, en la mayoría de los casos, se realizan primarias de lista única.

Así, las PASO pierden fuerza y desde el Gobierno ponen en duda la eficacia de este instrumento electoral, que se ejecutará por cuarta vez en una legislativa desde su creación.

Entre los argumentos que esgrime la Casa Rosada para evitar futuras primarias figura el despliegue monetario de esta primera vuelta legislativa: $2.800 millones, según fuentes del Ministerio del Interior.

Sin embargo, estos cuestionamientos no son igualmente válidos en todas las provincias. 

Son ciertos si se focaliza en los distritos de mayor visibilidad política y tamaño del padrón, como Buenos Aires y la Capital. No obstante, habrá internas en un número de provincias nada despreciable.

Cambiemos dirimirá candidatos por esta vía en 11 distritos: Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Salta, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

El peronismo hará lo propio en 12: Ciudad de Buenos Aires, Chaco, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Salta, Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán. 

En seis provincias (25%), tanto el oficialismo nacional como su principal opositor coincidirán en internas.

En otras seis jurisdicciones (Formosa, La Rioja, Misiones, Tierra del Fuego, Río Negro y Santiago del Estero) no habrá disputa intrapartidaria.

Así las cosas, a través de esta vía envuelta en polémicas, se comienza a recorrer al camino hacia las elecciones generales del 22 de octubre. 

En esa fecha se renovarán 127 de las 257 bancas en Diputados y 24 de los 72 escaños en Senadores, además de cargos locales según los distritos. 

Mientras todas las miradas están puestas en el Congreso, un dato del que pocos hablan ejercerá influencia sobre los intendentes en esta elección. 

Todos los partidos bonaerenses renovarán la mitad de sus concejos deliberantes (se elegirá un total de 1.097 concejales). Los resultados locales dejarán entrever qué rol jugaron los jefes comunales.

Tanto Unidad Ciudadana como Cambiemos apostaron al peso de los intendentes para ganar territorialidad en la Provincia. 

El oficialismo se apoyó sobre los 69 de los 135 que le responden. Cristina hizo lo propio con 50 de los 55 alcaldes peronistas de la Provincia.

Otro aspecto que captará la atención será el porcentaje de participación.

Los sondeos arrojaron cifras menores a los promedios históricos: para la provincia de Buenos Aires se pronosticó una concurrencia del 70%. 

Se trata de un porcentaje sustancialmente menor al de octubre 2015, cuando María Eugenia Vidal fue electa gobernadora. En aquel momento, la afluencia había sido del 80%.

El nivel de ausencia, creen en los comités de campaña, podría inclinar la balanza en caso de una elección reñida en la Provincia. 

Bancas nacionales en disputa
En las primaras quedarán establecidos los diputados que competirán por las bancas de octubre, distrito por distrito. 

- En la poblada provincia de Buenos Aires se votará, en las generales, a 35 diputados nacionales. 

- En la Capital Federal, a 13

- En Córdoba y Santa Fe, a 9

- En Entre Ríos y Mendoza, a 5

- En Chaco y Tucumán, a 4

- En Catamarca, Corrientes, Jujuy, La Pampa, Misiones, Neuquén, Salta, San Juan, San Luis, Santiago del Estero y Santa Cruz, a 3. 

- En Chubut, Formosa, La Rioja, Río Negro y Tierra del Fuego, dos bancas.

Los 24 escaños del Senado que se pondrán en juego mantendrán en vilo a ocho provincias.

De las 3 bancas en juego por distrito:

- 2 corresponderán a la fuerza que resulte vencedora

- 1, para el partido que se ubique en el segundo lugar

Las provincias que deberán votar senadores nacionales son: Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.

En paralelo, serán clave los resultados en Corrientes y Santiago del Estero, que elegirán gobernador en los próximos meses. 

La primera ya fijó fecha: 8 de octubre. En la segunda se baraja unificar ese comicio con la segunda vuelta de las legislativas. 

Así, las PASO servirán de termómetro social en esas jurisdicciones.

Dos distritos decisivos 
En la provincia de Buenos Aires -el distrito más importante del país con 12,2 millones de ciudadanos habilitados para votar-, ninguna de las tres principales fuerzas presentará una competencia interna. Ni para diputados ni para senadores.

Sólo habrá una puja en el Partido Federal, el Partido del Campo Popular y la Alianza Frente Patriota Bandera Vecinal, que lleva al derechista Alejandro Biondini como candidato. 

Buenos Aires también prepara el terreno para renovar 46 diputados y 23 senadores provinciales, además de los 1.097 concejales.

En lo que hace a la Ciudad, se vence la mitad de la Legislatura: 30 bancas. Esto promete algunos vaivenes en lo que hace a las relaciones de poder en el Parlamento porteño.

A diferencia de la Provincia, habrá un mayor dinamismo interno.

El peronismo, rotulado bajo Unidad Porteña, presentará este domingo tres listas encabezadas por Daniel Filmus, Itaí Hagman y Guillermo Moreno, respectivamente.

Esta fuerza impuso un piso del 15% de los votos de la interna para poder unir las listas y empezar a intercalar candidatos.

Un ejemplo: si entre las tres listas suman 20% de los votos y Moreno obtuvo un 3%, lograría ubicarse aproximadamente entre el cuarto o el quinto lugar de la nómina para ingresar al Congreso Nacional en octubre.

Esto lo dejaría con alguna chance de sentarse en una banca de la Cámara Baja. 

El Partido Federal irá con dos nóminas, el Partido El Movimiento hará lo propio con cinco (nóminas) y Convocatoria Abierta por Buenos Aires competirá con dos listas.

El candidato de Evolución Ciudadana, Martín Lousteau, intentó que se realice una interna en Cambiemos en la Ciudad, pero desde la Casa Rosada abortaron esa posibilidad con premura.

El macrismo quiso evitar una situación política angustiante como la del ballotage del 2015, en el que Horacio Rodríguez Larreta le ganó por un suspiro a Martín Lousteau.

Así, impulsó la candidatura de Elisa Carrió para encabezar la lista del oficialismo en la Capital Federal y anuló toda posibilidad de interna tal como pedía el referente del radicalismo.

Así, Cambiemos se fracturó en tierra porteña, donde el macrismo jugó en alianza con la Coalición Cívica de Lilita.

Un Congreso distinto
Como en toda elección legislativa, se espera una renovación de las cámaras y, por ende, un cambio en la relación de fuerzas.

Las PASO marcarán el pulso de las elecciones generales de octubre y delineará los contornos de lo que vendrá.

En la Cámara Baja, el interbloque Cambiemos (PRO, UCR y la Coalición Cívica) es el que más bancas pondrá en juego.

Ocurre que renuevan los legisladores que ingresaron en 2013, cuando esas fuerzas eran oposición al kirchnerismo y -con otras alianzas tejidas- realizaron una buena elección.

En total, los tres espacios pondrán en juego 40 de sus 86 escaños.

Cualquier número por encima de las cuatro decenas implicará una ganancia para el oficialismo.

Lo que no cambiará es que la alianza de Gobierno seguirá sin poder obtener quórum propio. Es decir, sumar los 129 diputados requeridos para sesionar.

De sus 41 (diputados) nacionales, el PRO renovará 13 y apuesta a robustecer su primacía interna, ya que la UCR, que posee 36 bancas en la Cámara Baja, pondrá en juego 19. 

La Coalición Cívica tiene apenas 5, pero también tiene el as de espadas del oficialismo en esta elección: Elisa Carrió, quien buscar extender su mandato otros 4 años.

En lo que hace al Frente para la Victoria, que conforma el armado opositor más numeroso en Diputados con 71 bancas, el desafío no será menor.

Concretamente, 31 legisladores concluyen su mandato y, entre ellos, se encuentran varios históricos que se despedirán de la Cámara.

El actual jefe de bloque Héctor Recalde ya no seguirá en Diputados: irá como candidato a senador suplente por Unidad Ciudadana. Lo mismo sucede con Juliana Di Tullio, antecesora de Recalde. 

Diana Conti, Carlos Kunkel y Carlos "Cuto" Moreno, por citar otros tres casos, tampoco continuarán.

El kirchnerismo, en su afán de renovarse tras ser derrotado en 2015, decidió reemplazar a sus "pura cepa", en su mayoría, por nombres poco conocidos pero vinculados con sectores que confrontaron con las políticas de la Casa Rosada.

ES decir, incluyó en sus listas a científicos, docentes y economistas de la línea política de Fernanda Vallejos.

Con 37 bancas, la tercera fuerza política del Parlamento es UNA, cuyo referente es el líder del Frente Renovador, Sergio Massa.

UNA pone en juego 20 escaños, es decir, el 54% del total de bancas que posee. 

Ocurre que vence el mandato a quienes entraron al Congreso en 2013, cuando Massa derrotó a Martín Insaurralde en Buenos Aires.

El Bloque Justicialista, que es una escisión del FPV -una de las tantas que se produjeron tras la victoria de Mauricio Macri, en 2015- arriesgará ocho de sus 17 integrantes. 

En tanto, el Frente Amplio Progresista (FAP) corre riesgo de extinción: en este espacio que conforman el Socialismo, el GEN y el Movimiento Libres del Sur se ponen en juego siete de sus ocho diputados.

Un destino similar asoma para cinco de los 11 monobloques que hay en Diputados: Alcira Argumedo (Proyecto Sur), Carlos Heller y el del triunviro de la CGT, Héctor Daer (ex massista), por citar tres casos, ni siquiera competirán en agosto.

De las 24 bancas que se disputarán para el Senado, 15 corresponderán al resquebrajado bloque PJ-FPV que conduce por ahora Miguel Pichetto. Es casi la mitad de las 36 que posee.

El mismo podría partirse si la expresidenta lograra ingresar al Congreso.

Por el contrario, en la Cámara Alta todo sería ganancia para Cambiemos

Tan solo renueva tres de sus 14 bancas. Con anotarse dos triunfos en algunas de las ocho provincias que disputan senadurías habrá engrosado su bloque.

Pero esto recién se conocerá en octubre, cuando se concreten las elecciones generales.

SECCIÓN Politica