Vinos & Bodegas

Por qué un ejemplar elaborado con uva Criolla se transformó en uno de los grandes vinos del año

15-09-2017 Bajo la marca Vallisto y a partir de un viñedo extremo, Pancho Lavaque y Marcelo Pelleriti le dieron forma a un vino ultra bebible y que llega a un precio honesto                                                                    
Por J.D.W.
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

En los últimos años se ha hecho de la “tomabilidad” una cuestión casi religiosa

En pos de ese concepto, muchas bodegas se han subido a una suerte de carrera contra el tiempo para alumbrar ejemplares cada vez más frescos y ligeros. 

Resultados positivos e interesantes para destacar abundan en la vitivinicultura nacional. 

Pero también los consumidores pueden toparse con “experimentos” no del todo logrados. 

Ejemplares con una acidez desequilibrada, con acidez volátil por encima del estándar razonable o vinos prolijos y sencillos pero a precios de un Grand Cru, son algunos de los tantos ejemplos. 

Por eso, reconforta cuando una bodega presenta algo completamente novedoso y que tiene el simple y sencillo objetivo de ser bebible y a un valor definitivamente razonable. Ni más ni menos que eso.   

Este es el caso de Vallisto, el proyecto vitivinícola comandado por los enólogos Pancho Lavaque, Marcelo Pelleriti y Hugh Ryman, y que acaba de alumbrar uno de los vinos del 2017. 

No es complejo y no es de altísima gama. Y está hecho a partir de una variedad como es la Criolla, que reinó en la época en que las bodegas argentinas apostaban más por el volumen que por la calidad, para luego caer en desgracia a partir de los años ´80. 

Y así y todo, es una de los grandes etiquetas del año. 

Se trata de Vallisto Extremo Criolla 2017, un tinto ligero que nació como consecuencia de una larguísima búsqueda por parte de Lavaque, que estuvo un largo tiempo rastreando un viñedo implantado con esta variedad que tuviera algo diferente para ofrecer. 

Y lo encontró en Catamarca, en los Valles Calchaquíes: allí, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, dio con un viñedo de uva Criolla que data del año 1898. 

“Hagámoslo”, dijo Pancho Lavaque. 

“Vinificamos la uva en tanques de concreto con el hollejo, sin remontaje, sin pisoneos, con una maceración súper corta”, afirmó el enólogo. 

El resultado son unas 7.500 botellas de “bebibilidad” absoluta, sin sobreactuaciones. 

Vallisto Extremo Criolla 2017 es un tinto de colores tenues, con notas directas pero suaves de fruta roja fresca y esa atmósfera “vinosa”, clásica de la cepa. En boca ofrece pulso seco, con cuerpo medio y ágil, similar a la experiencia que brinda un Pinot Noir, pero que llena el paladar. Los taninos están pulidos pero tienen una levísima astringencia, seguramente aportada por los escobajos. Eso alcanza para darle carácter. El recuerdo a guindas y cerezas se prolongará un largo rato y dejará una agradable sensación.

“No hago vinos sin paladar, sin centro de boca”, señala Pelleriti sobre este vino de Criolla, que tiene personalidad, pero sin dejar nunca de ser bebible. 

Vale $280. En materia de precios, todo parece ser relativo y discutible. Pero, sin hacer una apología de la inflación, otra bodega, con este vino, esta historia de extremos por detrás y la "chapa" de los enólogos, tranquilamente hubiese inflado la cifra. 

“Queremos hacer vinos honestos”, señala Lavaque, con mucha tranquilidad. Tal vez sin ser consciente que acaban de lanzar uno de los grandes vinos del año. 

Encontranos en:

• Instagram

• Facebook 

• Twitter

Por J.D.W. - Editor Vinos & Bodegas iProfesional - vinosybodegas@iprofesional.com

SECCIÓN Vinos & Bodegas
NOTAS RELACIONADAS
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR