Vinos & Bodegas

Vinos de familia: Bodega Zuccardi relanza su mítica etiqueta Serie Zeta

24-09-2017 A partir de ahora se llamará José Zuccardi, en reconocimiento al actual director de la bodega. Mantendrá su “corazón” de Malbec y seguirá siendo de Uco
Por Juan Diego Wasilevsky
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“Estamos refundando un vino sobre la historia”. Con estas palabras, el enólogo Sebastián Zuccardi resumió el espíritu de búsqueda del último gran paso que acaba de dar la bodega Familia Zuccardi.

Se trata de un movimiento que, más que una mera estrategia de marketing, es una apuesta realmente personal, tanto para Sebastián como para los miembros que conforman la compañía. 

Sucede que la bodega acaba de relanzar su mítico vino Serie Zeta. Con los años, además de poner todo el acento en el Valle de Uco y de abandonar definitivamente el Tempranillo como uno de sus componentes esenciales, ahora se propone contar una historia. 

A partir de ahora se llamará José Zuccardi, un reconocimiento a “Pepe”, como se lo conoce en la industria, quien no sólo preside la bodega familiar sino que además fue uno de los referentes del posicionamiento de los vinos argentinos en la escena mundial, a partir de mediados de los años ’90. 

Pero, como se señalaba anteriormente, este relanzamiento reviste ya una cuestión personal, según lo reveló durante la presentación el propio Sebastián Zuccardi. 

“Siempre estuve convencido de que había que hablar sólo del lugar. Pero, en este último tiempo, me pasó que entendí que el lugar estaba incompleto sin una mirada, sin alguien que lo pensara. No sólo porque la elección de un lugar es clave, sino también porque detrás de los vinos que emocionan hay una filosofía, está la búsqueda de las personas. Y esto es clave”, afirmó el enólogo, protagonista del movimiento de profesionales jóvenes que están dándole aire nuevo a la industria. 

Cabe destacar que la primera añada del que hasta ahora se llamaba Serie Zeta data del 2002, y fue lanzada comercialmente en 2005. En un comienzo, se trataba de un blend de Malbec y Tempranillo, de la zona de Maipú. Y fue clave para la bodega porque llegó en momentos en que el posicionamiento de la Argentina como país productor estaba en pleno auge. 

Haciendo un poco de historia, cabe recordar que este blend, a su vez, fue consecuencia de un vino mítico de la bodega: Zuccardi Q Tempranillo, un varietal que se convirtió en el primer ejemplar de alta gama de la bodega, allá por el año 1997 y que marcó un verdadero punto de inflexión en la empresa familiar. 

Con el Serie Zeta, la bodega buscó amalgamar dos variedades como el Malbec, fundamental para la vitivinicultura argentina, y el Tempranillo, clave en la historia de Familia Zuccardi. 

Zeta es una historia de búsqueda; de tres generaciones enfocadas en seguir creciendo. Pero es un vino que tiene una identidad muy particular por la búsqueda de mi papá. Y este cambio de ahora tiene que ver con reconocer esa historia de búsqueda que él tiene, con su libertad de pensamiento”, agregó el enólogo. 

A su turno, el propio José Zuccardi (el homenajeado), aplaudió el cambio y la apuesta de su hijo: “Lo que está haciendo Sebastián es un revisionismo profundo de lo que veníamos haciendo. Y creo que está en una dirección absolutamente superadora de la visión que teníamos hace 15 años, cuando lanzamos este vino”. 

En este sentido, celebró que “podamos avanzar en un camino en el que ninguna corporación puede. Esta evolución, esto de trabajar con el placer de la gente y evitar la ´commoditización´ es lo que yo llamo el milagro del vino”. 

Según detalló Sebastián Zuccardi, avanzar con el cambio de identidad de un vino clave dentro del portfolio de la bodega, no fue algo sencillo. 

“Al principio no todo el mundo se puso contento”, reconoció. 

“La discusión fue brava, pero no me importó. Siempre estuve convencido de que lo que íbamos a construir iba a ser superior a lo que veníamos haciendo. ¿Por qué? Porque en nuestra familia, cuando hablamos de vino, hablamos de gente y lugar. Y nuestros vinos llevan ese mismo mensaje. Por eso, lo que necesitaba era contar la historia de lo que nos pasó y qué mejor manera que hacerlo de este manera”, agregó el enólogo. 

El cambio no fue sólo a nivel nombre e imagen. También significó la coronación de un camino de evolución y aprendizaje

• La primera añada, la 2005, estaba conformada por Malbec y Tempranillo de la zona de Maipú. 

• La 2006 incluyó por primera vez Malbec del Valle de Uco, más precisamente de La Consulta, que aportaba jugosidad y volumen. 

• La cosecha 2008 significó un gran cambio porque no sólo se trató de la primera añada 100% de Uco sino porque el Malbec ganó peso en el corto y se reemplazó el Tempranillo por un Cabernet Sauvignon de Gualtallary. La razón está en que el enólogo sentía que el Tempranillo aportaba más la impronta de la variedad y no era el mejor vehículo para mostrar las características del lugar. 

• La añada 2010 coincidió con el inicio del área de investigación y desarrollo en la bodega y fue, según Sebastián, “el año en que empezamos a hablar de frescura”. Además, comenzaron a trabajar con huevos de concreto. En el corte, el Malbec seguiría ganando presencia, con un 87% del total, mientras que el 13% restante era Cabernet Sauvignon. 

• La 2013, que es la que se está lanzando en estos momentos ($880 sugerido en vinotecas), es la que llega con el cambio más importante de todos: abandona el nombre Serie Zeta y pasa a llamarse José Zuccardi

Según detalló el propio Sebastián Zuccardi, “es un vino de Altamira y Gualtallary, pero no queríamos sólo calcáreo. Queríamos equilibrio y balance”. 

¿Qué propone este vino?: la búsqueda del enólogo se plasma en el resultado final: su paleta es fresca, con mucha fruta roja en alta definición, toques florales delicados y una madera que pasa desapercibida, gracias a la crianza en toneles grandes y concreto. En boca lo que prima es la frescura. Pero esto no ya entendido como los típicos vinos mordientes de “Gualta”. Aquí hay una frescura más armónica que vertiginosa. El leve toque de Cabernet Sauvignon alcanza para sumarle unas piezas a la columna vertebral, sin perder de vista que es un vino jugoso y bien bebible, con ese pulso tan dócil de Altamira. 

Conclusión: vino en sintonía con la tendencia actual pero concebido para perdurar. 

“Pasaron muchas cosas, pero creo que lo mejor está por venir. Hay un cambio de paradigma y la nueva generación es importante. Creo que estamos en un camino de psocionamiento de la calidad de nuestros vinos que es inédito. Nunca pusimos tanto en valor a la vitivinicultura argentina como lo estamos haciendo ahora”, concluyó José Zuccardi, presidente de la compañía y, desde ahora, el nombre de un vino que marca un nuevo punto de inflexión en la historia de la bodega. 

Por J.D.W. - Editor Vinos & Bodegas iProfesional 

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