Economía

Cavallo, enojado, ahora dice que el discurso del Gobierno "no ayuda a convencer a los inversores externos"

12-10-2017 El “padre” de la convertibilidad salió al cruce de Marcos Peña, quien negó coincidencias entre el proceso económico actual y la gestión menemista, tal como afirmó el exministro a El País. Cuestionó el gran gasto público, el fuerte déficit fiscal y que el Banco Central pague altas tasas de interés
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El “padre” de la convertibilidad, Domingo Cavallo, salió al cruce del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien negó coincidencias entre el proceso económico actual y la década del ’90 tal como había afirmado el exministro de Carlos Menem en una entrevista que esta semana dio al diario español El País.

El exfuncionario menemista y de Fernando de la Rúa apuntó con contra el asesor político del PRO, Jaime Durán Barba.

“No sólo asesora mal al jefe de Gabinete; también lo hace equivocar Juan Jose Llach -señaló- Una verdadera lástima”.

Según escribió en su página www.cavallo.com.ar, “negar que en relación al compromiso con la estabilidad de precios y la integración de Argentina al Mundo hay coincidencia con la orientación económica de los 90’s, no ayuda a convencer a los potenciales inversores externos que el discurso del Presidente Macri es sincero”. 

Cavallo aseguró que puede entender que lo contradigan “en función de la campaña electoral y de la estrategia que recomienda Durán Barba para ganar la elección”.

“Aún en ese sentido sobrestiman la importancia de mis declaraciones. No creo que signifiquen costos electorales de consideración para el gobierno”, añadió.

Marcos Peña había rechazado la postura de “Mingo”: "Yo no encuentro coincidencia en un punto central, en los '90, la Argentina salió con un tipo de cambio fijo que ancló y generó un problema, que se agravó con los años, que se llamó convertibilidad", señaló.

Y agregó: "Justamente, es la gran diferencia con esta recuperación económica que por primera vez con un tipo de cambio flexible estamos logrando salir de la crisis".

Además, afirmó que "hoy, la calidad institucional, la calidad de la política y la necesidad de transparencia es muy superior".

Según el exministro, esa postura fue “sugerida” por “Juan José Llach en su desafortunado tweet del 9 de octubre pasado”.

Y añadió: “Hay diferencias mucho más relevantes entre el Plan de Convertibilidad de 1991 y el que, sin alternativas a mano, está aplicando actualmente el Banco Central”.

Para Cavallo, resaltar esas diferenciasno ayudan a ser optimista respecto a los resultados económicos futuros del gobierno de Macri. Por eso yo no lo hice, salvo en informes no públicos”.

Pero ante la postura de la Casa Rosada, el exfuncionario decidió enumerar esas diferencias, que podrían llevar al Gobierno “a un error peligroso”.

Centralmente, cuestionó que no se reduzca el gasto público como porcentaje del PBI, que no se elimine el déficit fiscal, que no se limite lo máximo posible el endeudamiento externo del Tesoro, que no se prescinda del financiamiento monetario del déficit fiscal y que no se evite que el Banco Central se vea obligado a endeudarse y pagar altas tasas de interés para absorber los excesos de liquidez.

A modo de reproche sostuvo que el Banco Central ahora está “emitiendo miles de millones de pesos para financiar el déficit fiscal” cosa que en su plan se interrumpió de inmediato.

También remarcó el nivel de gasto público, que “como porcentaje del PBI se ha mantenido a un nivel muy alto”.

En otra diferencia, indicó que el déficit fiscal durante el Plan de la Convertibilidad “pasó del 7.2% del PBI en 1989 a  superávit del 0.4% en 1993” mientras que en la actualidad “el déficit fiscal se mantiene en altos nivelessimilares a “los de 1989”.

También llamó la atención sobre la emisión de deuda para financiar el déficit y “la emisión de pesos del Banco Central para comprar dólares que ingresan por el endeudamiento externo del Tesoro”.

“Durante la vigencia del Plan de Convertibilidad el Banco Central tenía prohibido emitir deuda y, por consiguiente, no incurría en pérdidas por pago de intereses. En la actualidad el Banco Central se ve obligado a emitir Lebac pagando altas tasas de interés en términos reales para absorber parcialmente la fuerte emisión de pesos que se deriva del financiamiento monetario al Tesoro y de la compra de los dólares originados en el endeudamiento público externo”, dijo.

Otro punto fue la defensa de su “fijación del tipo de cambio” y dijo que ese instrumento “es una regla monetaria alternativa a la del manejo de la tasa de interés con tipo de cambio flotante”. “Cuál de las dos es más conveniente depende de lo que ocurre con el resto de las variables reales de la economía”, evaluó.

Y atacó: “Lamentablemente, en este caso, aunque el Gobierno lo desee, no se puede evitar el atraso cambiario, simplemente porque el Gobierno se transforma en el que ingresa los dólares”.

“Para peor, el Banco Central se ve obligado a emitir LEBACs para absorber los excesos de liquidez e induce más ingresos de dólares golondrina atraídos por la diferencia entre los intereses que paga y el ritmo esperado de devaluación de la moneda”, sostuvo.

Tras toda su ponencia, y en defensa de su “amigo” Federico Sturzenegger, dijo que no critica al Banco Central “porque lo único que puede hacer es lo que está haciendo”.

“Pero sí brego porque el Gobierno advierta que las diferencias entre su plan y el Plan de Convertibilidad juegan totalmente en contra de su principal objetivo: lograr que la inflación disminuya y la economía crezca de manera sostenida”, afirmó.

Para finalizar, le pidió a Peña “que se haga asesorar bien y que, aunque sea gradualmente, ajuste las políticas que acompañan al plan de metas de inflación en la misma dirección de las que acompañaron al Plan de Convertibilidad”.

 

 

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