Vinos & Bodegas

Placer, glamour y negocios: cada vez son más los famosos que tienen sus propios vinos y planean construir bodegas

24-11-2017 Músicos, figuras de la televisión y hasta deportistas van desembarcando en el atractivo pero complejo negocio vitivinícola. Marcelo Tinelli, Pedro Aznar, Nicolás Burdisso y Gustavo Santaolalla son algunos de los nombres que vienen marcando tendencia. Cuáles son los principales proyectos 
Por Juan Diego Wasilevsky
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El vitivinícola es un negocio muy complejo, sobre todo en la Argentina. Hay una vieja y clásica frase que reza que, para hacerse millonario con una bodega, primero hay que ser multimillonario

Los largos plazos de repago, niveles de rentabilidad que varían año tras año y que pueden ser negativos y una altísima competencia en el mercado interno hacen que esta actividad sea toda una apuesta de riesgo

Sin embargo, en este último tiempo se potenciaron los proyectos promovidos por famosos, provenientes de diversos sectores.

Figuras de la televisión, deportistas y hasta músicos forman parte del abanico de personalidades que en la Argentina pasaron a tener una marca de vinos propia. 

Incluso, alguno de ellos hasta planean construir una bodega, lo que deja en claro que hay iniciativas que, lejos de ser efímeras, apuestan a trascender

Tras ciertos intentos fallidos por parte de algunas figuras, como el periodista Jorge Rial –que desactivó su bodega Cinco Lunas tras su mediático divorcio- o de Nacho Viale –que llegó a tener una línea de vinos, llamada VyD-, en este último tiempo proliferaron nuevas marcas que combinan Malbec con algo de glamour

Consultado por iProfesional sobre por qué esta industria cautiva a tantos famosos, el reconocido enólogo Marcelo Pelleriti, que ya desarrolló vinos para seis músicos y que está por lanzar nuevos proyectos, afirma que “el vino inspira y estimula los sentidos, es una fuente motivadora. Entiendo que es esperable que personas sensibles, creativas y creadoras se sientan cautivadas por el vino, que inspira, especialmente a los artistas". 

Tinelli relanza su bodega 
Hace justo tres años, Marcelo Tinelli presentaba en sociedad Lorenzo de Agrelo, la empresa vivitinícola con epicentro en una de las zonas más reconocidas de la Argentina y que desarrolló junto a su socio Hernán de Laurente.

En ese entonces, habían dado a conocer el que, en ese momento, era su único vino: Fede, un Malbec de Mendoza de alta gama y de partida limitada y que nació como un homenaje a Federico Ribero, amigo del conductor. 

Luego de un período sin mayores noticias, Tinelli acaba de relanzar Lorenzo de Agrelo: a partir de una finca de 125 hectáreas emplazada en la parte más alta de Luján de Cuyo, Mendoza, la bodega presentó la última añada de su vino ícono, Fede, pero además anunció otros siete vinos, repartidos en dos líneas. 

Con estas novedades, el portfolio de Lorenzo de Agrelo pasó a estar conformado por: 

• La línea entry level, bautizada Mártir, compuesta por un Chardonnay, un Malbec y un Cabernet Franc, que llegan a un precio sugerido de entre $500 y $600 en vinotecas. En total, se elaboraron 5.000 botellas de cada etiqueta. 

• La línea Lorenzo, que ofrece tres Malbec de la misma finca de Agrelo pero de diferentes alturas, orientaciones y perfiles de suelos. Cada etiqueta tiene un precio sugerido de $1.000 y se elaboraron 2.500 botellas de cada una. 

• Fede, un 100% Malbec que continúa siendo el tope de gama de la bodega. Procede de la parte más alta del viñedo. Su precio ronda los $2.500.  

"A Tinelli le interesan los vinos y estuvimos probando mucho, no sólo los ejemplares que elaboramos a partir de la finca, sino que también organizamos varias catas de vinos de diferentes partes del mundo, para ir descubriendo y entendiendo a fondo el estilo que le gusta", señaló el enólogo e ingeniero agrónomo Alejandro Sejanovich, responsable de llevar adelante el emprendimiento junto a su socio Jeff Mausbach. 

Sejanovich agregó que una de las cosas que más lo atrajo de este proyecto es "la diversidad de suelos y la enorme heterogeneidad que uno se encuentra en ese terroir. Hay suelos con calcáreo, otras áreas más arenosas, otras con limo. Esto nos permite jugar con diferentes estilos de vinos". 

Consultado sobre el plan de negocios, los responsables adelantaron a iProfesional que el plan contempla además la construcción de una bodega con capacidad para elaborar 300.000 litros, la cual se iniciaría en 2018.

Vinos y fútbol
Su nombre está íntimamente asociado al mundo del fútbol. Jugó en Boca Juniors, vistió la camiseta de la Selección nacional y, tras pasar por varios clubes europeos, recaló en el Torino de Italia. Ahora, Nicolás Burdisso también está haciéndose camino, paso a paso, en otro terreno muy competitivo: el del vino

El defensor acaba de presnetar en sociedad su propio proyecto vitivinícola, bautizado Vinos de Potrero. 

Con perfil muy bajo, su iniciativa arrancó hace casi 10 años, cuando él y su esposa, Belén Soler Valle (actual manager de la empresa) compraron una finca en Gualtallary, una de las zonas más reconocidas del Valle de Uco, en Mendoza. 

En eso, Burdisso se desmarca de otras experiencias encaradas por famosos, que pusieron su nombre como "chapa" para ganar difusión pero dejando de lado lo más importante: el terruño, que es la principalvariable si se pretende lograr grandes ejemplares de clase mundial. 

El futbolista sumó al equipo al enólogo Bernardo Bossi Bonilla, quien en los últimos años se había desempeñado como chief winemaker de bodega Casarena. 

Para cerrar el círculo, Burdisso buscó un hilo conductor para contar una historia. Y encontró el leitmotiv en sus inicios como futbolista, vinculando los suelos pobres –una de las características esenciales de los grandes terroirs a nivel internacional- con el suelo castigado de los potreros

Actualmente, cuenta con cuatro etiquetas, apoyadas en el cepa estrella de la Argentina: Malbec de Potrero 2016 (precio sugerido: $240), Reserva de Potrero 2016 ($320), Gran Malbec de Potrero 2014 ($450) y El debut de Potrero 2014 ($800). 

Si bien ya están exportando a Italia, el proyecto recién está saliendo al mercado interno, con una producción limitada de 40.000 botellas. ¿El objetivo? Mantenerse como una bodega boutique y alcanzar un máximo de 500.000 botellas.

"Entré a este mundo por el placer que produce conocer más de vitivinicultura, probar y aprender más de las cepas, del terroir. Obviamente cuando me planteé hacer algo nuestro, lo primero fue soñar y después analizar la inversión y su riesgo. Y la conclusión, por propia experiencia, fue que para realizar un sueño siempre hay que arriesgar un poco”, detalló a iProfesional

Con la firma de Leo 
Otro futbolista que incursionó en el mundo del vino es Lionel Messi. No lo hizo de manera directa sino a través de la fundación que lleva su nombre y que selló un acuerdo con Bodegas Bianchi, de San Rafael. 

Actualmente, la línea de vinos bautizada "L10" está conformada por dos Malbec, un Torrontés y un espumante Extra Brut, con precios que van desde los $149 a los $255. 

Son vinos que ofrecen una muy buena relación calidad-precio y que, además, ofrecen un plus: desde la bodega detallaron que el proyecto tiene fines solidarios, ya que un porcentaje de lo recaudado por sus ventas se destinará a las obras de bien público que la fundación lleva adelante en el país y en el exterior. 

Santaolalla revive su proyecto 
La bodega del reconocido músico, productor y ganador de dos premios óscar, Gustavo Santaolalla, se inició  en el año 2005, cuando adquirió una finca de 22 hectáreas en Lunlunta, Luján de Cuyo, donde cultiva principalmente Malbec, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot. 

Durante años, el proyecto bautizado Cielo y Tierra contó con tres etiquetas en el mercado: Don juan Manuel Reserva -vino ícono-, Don Juan y Celador Malbec

“Cada uno de los emprendimientos creativos que realicé en mi vida se ha inspirado en tres conceptos: la identidad, la visión y la búsqueda de la excelencia. Esta trilogía está plasmada con pasión en estos vinos", detallaba recientemente a iProfesional

Tras varios años sin mayores novedades, Santaolalla se encuentra ahora en pleno relanzamiento de Cielo y Tierra.

Hace poco tiempo se asoció con la empresa Licores Argentinos, que comenzó a exportar sus vinos al mercado estadounidense. 

Además, luego de un período sin nuevas etiquetas, adelantó que en breve presentará un corte de Petit Verdot, Malbec y Cabernet Sauvignon llamado "Callejón de las Brujas". 

Pelleriti, el enólogo de los artistas
Su nombre es sinónimo de grandes vinos. Es de hecho, el único argentino en el mundo en haber obtenido 100 puntos Parker. 

Y, además de llevar las riendas enológicas de una bodega de gran prestigio como Monteviejo, emplazada en Clos de los Siete, y de comandar su propio emprendimiento personal, Marcelo Pelleriti se ha convertido en un referente a la hora de darle vida a vinos de músicos. 

Bajo el concepto “co-creaciones”, el enólogo es el responsable de alumbrar los vinos de músicos como Pedro AznarGillespi, Coti Sorokin, Jaime Torres y Juanchi Baleirón (Los Pericos), entre otros. Además, en breve estará presentando los vinos de Fernando Ruiz Díaz, líder de la banca Catupecu Machu. 

Sobre la dinámica de trabajo, Pelleriti explica que "lo más importante es escuchar, es entender por qué el artista quiere hacer un vino, cuál es su sueño. Luego es necesario orientarlos, porque ellos lógicamente desconocen temas de elaboración y logística. Es un trabajo en equipo donde oriento sus anhelos y los plasmamos en grandes vinos".

Abremundos
De todos sus proyectos en asociatividad con músicos, sin dudas el más ambicioso es el que tiene con el bajista, compositor y cantante Pedro Aznar, con quien creó Abremundos

“Un día, Marcelo me dijo que hagamos un corte a mí manera. El desafío me gustó. Y el resultado fue una barrica que me la terminó dando de regalo. Ahí fue cuando decidimos crear un vino al que bautizamos como Página 1. Pero también nos dimos cuenta que no queríamos que el proyecto quedara ahí”, explicó el músico, quien además cursó la carrera de sommelier. 

“Elaborar vinos y crear música tienen muchos puntos en común. Saber interpretar el terruño y tratar de vislumbrar qué estilo se puede hacer en ese lugar, implica mucha creatividad”, agregó Aznar. 

Hace tiempo que la dupla está trabajando para ampliar y darle visibilidad a la marca. Entre las novedades, anunciaron en breve se viene una pequeña bodega propia en el complejo The Vines, en Valle de Uco, que hasta contará con una sala de conciertos. 

Actualmente Abremundos cuenta con cinco vinos, que van de los $380 a los $2.300. 

Entre reggae, guitarras y vinos 
Pelleriti también trabajó junto a Juanchi Baleirón, líder de la banda Los Pericos, para darle vida al vino Malbecaster, un nombre que es el resultado de la fusión entre la palabra “Malbec” y “Telecaster”, que es un modelo de guitarra. 

“Cuando vio lo que me entusiasmaba el tema del vino, Marcelo me dijo de hacer algo personal, pero que no fuera sólo para tomar con mis amigos, sino de hacer algo para ofrecer al mercado”, detalló Baleirón cuando presentaba el proyecto, que arrancó con una producción de 10.000 botellas. 

El músico agregó que este llamado por parte de Pelleriti fue como si el propio Messi lo hubiese invitado a jugar un partido de fútbol. 

Actualmente, el músico comercializa Malbecaster a un precio sugerido de $315 y sumó además un rosado de Malbec, Syrah y Merlot, llamado Pink Flood, a $210.

Incluso, el músico le acaba de un giro gourmet a su proyecto con el lanzamiento de un aceto balsámico cremoso también bajo la marca Malbecaster

SumajTica, el vino de Jaime Torres
El reconocido floklorista tucumano, Jaime Torres, es otro de los que se sumó a la movida con su propio vino. 

Se trata de un Malbec de La Consulta, cuya primera partida es de 10.000 botellas. Se comercializa en vinotecas a un precio sugerido de $315. 

Según el enólogo, “es el primer vino pero la idea es lanzar próximamente una etiqueta de más alta gama”.

Tal como relató el propio Torres, la idea fue desarrollar un ejemplar “con sabor bien argentino, para compartirlo y disfrutarlo”. 

Sobre las claves para que un proyecto sea sustentable y no resulte efímero, Pelleriti destaca que “el vino no puede nunca ser un capricho porque implica tiempo". 

"Si querés elaborar un vino, tenés que tener paciencia, porque para que puedas ver el fruto de ese resultado van a pasar varios años. No es algo a corto plazo”, completa. 

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