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Con el recambio en Diputados, Macri saca la calculadora legislativa: está a 23 votos de aprobar su agenda de reformas

06-12-2017 Si bien aumentará su representación, aún está lejos del quórum, por lo que no tendría los 129 votos para avanzar con la reforma laboral y previsional. Si bien se ilusionaba con el apoyo del nuevo bloque peronista de 30 miembros, estos ya anunciaron que rechazan esos proyectos, pero que apoyan otros
Por Sebastian Albornos
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Los 127 nuevos diputados ya juraron. Y como en las últimas ocasiones, deberán ponerse manos a la obra casi de inmediato porque deberán terminar de debatir leyes de gran relevancia para el país como el Presupuesto 2018 y de la política económica que quiere llevar adelante el Gobierno, como la reforma previsional y de consenso fiscal con los gobernadores provinciales.

El nuevo número reconfigura el mapa político, con un oficialismo que se acerca a la línea del quórum propio.

Tras los últimos movimientos dentro en el armado de bloques, Cambiemos contará con 106 miembros propios, aún lejos del quórum de 129, pero que marca un incremento sustancial con respecto a los menos de 100 que tenía hasta fines de noviembre. En otras palabras, está a unos 23 votos de la marca necesaria para aprobar leyes por mayoría simple.

Esto significa que el oficialismo deberá continuar -hasta el final del mandato del presidente Mauricio Macri en 2019- negociando con parte de la oposición para sancionar las leyes.

Con aliados de distintos monobloques que actuarán cerca de Cambiemos, puede superar los 110 votos y apuntar a consensuar con el flamante interbloque que armaron gobernadores del PJ, con base en el Bloque Justicialista. En total, se trata de la nada despreciable cifra de 30 miembros.

Dicho espacio fue anunciado por los mandatarios Juan Schiaretti (de Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Sergio Casas (La Rioja) y Juan Manzur (Tucumán). Buscarán armar un interbloque "federal", alineado con las estrategias de los gobernadores y actuar en coordinación con el PJ, comandado por Miguel Pichetto en el Senado.

También tratarán de mantenerse cercanos al massismo, que tendrá 17 integrantes, para asegurarse los 129 votos necesarios para iniciar los debates y aprobar la gran mayoría de las normas. Fuentes cercanas al oficialismo le dijeron a iProfesional que confían más en los votos que pueden acercar los gobernadores peronistas a los que pueda comprometerse Sergio Massa, quien tiene una relación con altibajos con el Gobierno.

Nuevo mapa
Dentro de Cambiemos, la nueva conformación -que terminó de confirmarse en las últimas horas- muestra que el PRO será el espacio más representativo con 51 diputados, frente a los 41 del radicalismo y la decena que aporta la Coalición Cívica-ARI de Elisa Carrió

Quedaron fuera de ese interbloque el exembajador en EEUU, Martín Lousteau, que se acaba de afiliar al radicalismo, y su compañera de lista, Carla Carrizo, quienes junto José Luis Ramón y María Teresita Villavicencio se agruparán en una bancada propia denominada Evolución

Un dato llamativo es que Carrizo integró el oficialismo hasta fines de noviembre pero ahora formará parte de la bancada radical “disidente” dentro de Evolución, por lo que a partir del 10 de diciembre quedará afuera.

De acuerdo a Parlamentario.com, Carrió fue quien pidió excluir del espacio oficialista a Lousteau, luego de que la hubiera enfrentado en las elecciones.

Hay otros miembros dentro del centenario partido que forman parte del interbloque Cambiemos que elevaron “off the record” las críticas a algunos proyectos impulsados por Macri, por lo que no debería llamar la atención que comiencen a escucharse con más fuerza cuando llegue el momento de debatirlos en el recinto. Precisamente, ese es el motivo por el cual se está retrasando el dictado del decreto que llame a sesiones extraordinarias.

Es que el Gobierno no quiere sufrir ningún rechazo de estas leyes, a las que considera esenciales, justo cuando ha tomado un gran envión anímico.

Cambiemos se ilusionaba con sumar a la tucumana María Teresita Villavicencio, que hasta ahora integra junto a su comprovinciano Juan Casañas el Bloque Del Bicentenario, pero ella prefirió integrar Evolución. De esta manera, llegará a 106 en lugar de los 110 que venía imaginando durante los últimos días.

Detrás del oficialismo, el bloque que le sigue en cantidad de miembros es el del FpV-PJ con unos 70 integrantes que estarán comandados por el ex ministro de Defensa, Agustín Rossi. 

Quien verá fuertemente disminuida su representación en la cámara baja será el Frente Renovador de Sergio Massa, que quedó con 17 miembros y sin su líder entre sus filas, ya que cumplió su mandato y fracasó en su intento de ingresar al Senado. El espacio será comandado por Graciela Camaño.

El titular de la cámara, Emilio Monzó, continuará como presidente de la Cámara, y José Luis Gioja será vicepresidente primero. El radical Luis Petri será vicepresidente segundo.

Esta conformación puede cambiar ya que algunas legisladoras comenzaron a pedir que se respete la paridad de género y se incluya mujeres dentro del listado de autoridades de la Cámara baja.

Primer examen: la reforma previsional
Por lo pronto, el primer test que imagina el Gobierno con la nueva composición será el de la previsional que ya cuenta con media sanción del Senado.

Los líderes del oficialismo no tienen intenciones de introducir ningún tipo de modificaciones al proyecto que estipula, entre otras cuestiones, una nueva fórmula del cálculo del haber jubilatorio.

Según el macrismo, los jubilados no perderán poder adquisitivo y el nuevo porcentaje también le permitirá ganarle a la inflación, pese a que significa una merma del ingreso si el cálculo se realizara con la fórmula todavía vigente.

“Estamos buscando una fórmula que garantice que, sea la inflación que tengamos -que esperamos sea de un dígito a partir de 2019- los jubilados vean ajustar sus ingresos por arriba de esa inflación", indicó este miércoles el presidente Mauricio Macri.

De todas maneras, el tratamiento de este proyecto comenzó a tener grietas incluso dentro del oficialismo, ya que –por lo bajo, aún- comenzaron a escucharse voces de rechazo, en especial, de aquellos legisladores que provienen del radicalismo.

Además, el nuevo armado del Bloque Justicialista ya adelantó que no acompañará esta iniciativa. Quiere introducirle modificaciones que, en caso de avanzar, obligarán a que la propuesta vuelva al Senado, lo que estirará los tiempos estipulados por el Gobierno.

En concreto, no quieren quedar “pegados” apoyando una ley que impacte negativamente en los ingresos de la clase pasiva. Es lo que mayor temor les genera.

La propuesta no sólo introduce un cambio en la fórmula de actualización de los haberes que redundaría en un menor aumento para los jubilados sino que modifica la manera en que se aplicará esa actualización, ya que la nueva fórmula propone tomar los índices sobre el tercer trimestre de este año en lugar del segundo semestre de 2017, como establece la ley actual. 

Este cambio representaría una diferencia de 6,3 puntos en la mejora que deberían recibir los jubilados en sus haberes del mes de marzo.

Sería la segunda modificación que debería introducir el macrismo sobre este punto ya que el texto original contemplaba sólo el factor de la suba de precios y un plus por PBI, que el peronismo consideró insuficiente.

El proyecto con media sanción indica que las jubilaciones se calcularán en un 70% en base al índice inflacionario, y un 30% según el nivel de variación salarial (RIPTE).

En tanto, sí apoyarían el proyecto de Pacto Fiscal, firmado en Casa Rosada el pasado 16 de noviembre, busca terminar con la disputa por el Fondo del Conurbano y reducir la presión tributaria en un lapso de cinco años.

También avalarían la ley de Responsabilidad Fiscal -que forma parte del Consenso Fiscal-, que apunta a poner un límite al crecimiento del gasto en las provincias, diferenciando entre las que tienen superávit y aquellas que tienen déficit.

Pero el Bloque Justicialista tampoco apoyará "tal como está redactada" el proyecto de reforma laboral (que aún está en el Senado, donde tampoco avanzaría). En este contexto, el Poder Ejecutivo  está pensando "alternativas" para que pueda ser aprobada, aunque sea en tramos, durante los próximos meses. Las fuentes más pesimistas de Cambiemos creen que la propuesta será debatida con modificaciones a partir de febrero.

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