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La increíble defensa del Partido Obrero al militante de la "bazuca" casera

20-12-2017 En un comunicado, el PO tildó de "persecusión" la orden de detención contra Sebastián Romero. Además, minimizó el uso del "mortero" tumbero que usó para apuntarle a la policía durante la masiva protesta contra la reforma previsional de Macri el lunes pasado
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El militante de izquierda Sebastián Rodrigo Romero se convirtió en uno de los emblemas de la violencia que se vivió el lunes durante las protestas contra la reforma previsional que aprobaba en el Congreso.

Se trata del manifestante del Partido Obrero y excandidato a candidato nacional del FIT por Santa fe en 2015 que se fue a la marcha con una "bazuka" casera para enfrentar a la policía.

Las increíbles imágenes fueron registradas por las cámaras de televisión y luego viralizadas por las redes sociales. Allí se lo ve infraganti disparando en reiteradas oportunidades contra los agentes de seguridad.

Gracias a esas imágenes registradas de Romero atacando con el mortero, se lo pudo identificar y que el juez federal, Sergio Torres, ordenara detenerlo.

Mientras el agresor permanece prófugo de la Justicia, la izquierda salió a defenderlo y tildaron de "persecusión" la medida del magistrado y del gobierno de Mauricio Macri.

En un comunicado del Comité Ejecutivo del Partido Obrero, se intenta victimizar al agresor.

Para la izquierda, el pedido de detención contra Romero se trata de una "operación burda" para "presentarlo como un violento". En ese sentido, desde la prensa Obrera indican que existe un "ensañamiento" contra el ex precandidato e insisten: "Rechazamos la criminalización de Sebastián Romero y de todos los luchadores".

También minimizaron el daño que Romero buscó cometer con el arma tumbera que preparó para atacar durante las protestas del lunes: "Se valen de una fotografía en la que se lo ve lanzando un fuego de artificio de venta libre, apuntado a 45 grados".

Romero, de 32 años, vive en Rosario y trabajó en General Motors en la ciudad santafesina. En la automotriz, se acercó a los representantes gremiales que no tenían vínculo con SMATA y llegó a ser delegado interno. Así forjó sus primeros pasos como activista.

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