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Economía Digital

No sólo es dinero: cómo la tecnologí­a de Bitcoin también revolucionará los contratos de trabajo

No sólo es dinero: cómo la tecnologí­a de Bitcoin también revolucionará los contratos de trabajo

El Blockchain o "cadena de bloques" permitirá la celebración de contratos inteligentes, que documentarán los deberes y obligaciones de empleadores y empleados. También podrían monitorear el desempeño y hasta ofrecer CVs con funciones avanzadas 

08.02.2018 23.02hs Economía Digital

Si bien el Bitcoin es conocido por su utilización como criptomoneda, la tecnologí­a subyacente –conocida como blockchain o cadena de bloques–, podrí­a ofrecer otros usos mediante contratos inteligentes.

Por lo tanto, ofrecerí­a una revolución dentro del ámbito de los recursos humanos, ya que estos contratos podrí­an controlar el grado de cumplimiento de objetivos por parte de los empleados, ordenar los pagos a cada colaborador y hasta finalizar la relación laboral en caso de infracciones o incumplimiento de tareas.

La Blockchain, que permite guardar en un registro compartido entre todos los usuarios el historial de acciones –en Bitcoin, asume el rol de una especie de registro contable–, no estará sola en su misión de cambiar las relaciones laborales: también podrí­a combinarse con algoritmos de Inteligencia Artificial.

Además, la Blockchain evoluciona rápidamente y ya existen aplicaciones especí­ficas que aprovechan sus ventajas en entornos laborales. En base al concepto de identidad digital, se pude generar una cadena de bloques que almacene de manera segura el historial académico y la experiencia laboral de los candidatos.

Con esta información, el empleador puede tener cierto grado de certeza sobre el perfil profesional del postulante de una manera más precisa y rigurosa que los métodos que se utilizan hasta el momento.

Hasta podrí­a ofrecer un currí­culum "ciego", donde ciertos datos no aparezcan, para evitar sesgos a la hora de elegir candidatos. Desde el lado del postulante, podrí­a diseñar su currí­culum para que sólo muestre diferentes capas de datos según la instancia del proceso de selección, para poder asegurar su anonimato.

Pero no todo es color de rosas. Un contrato inteligente no se redacta ni se imprime en papel, sino que se programa en lenguaje de máquinas. Por lo tanto, los profesionales de recursos humanos deberán actualizar sus aptitudes para poder analizar el código.

Gracias a la Inteligencia Artificial, un smart contract podrí­a no ser sólo un registro de deberes y obligaciones de cada una de las partes, sino también gestionar el control y realizar acciones sobre las relaciones laborales.

En consecuencia, esto traerá rispideces: ni el empleador ni el empleado podrí­an confiar estas funciones a una "tercera parte" digital.

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