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Escépticos versus entusiastas de la tecnologí­a: la "grieta" que divide a los lí­deres de los negocios

Escépticos versus entusiastas de la tecnologí­a: la "grieta" que divide a los lí­deres de los negocios

Una investigación consultó a casi 4,000 referentes de negocios a nivel global, pero las opiniones están divididas: ¿ven un riesgo o una oportunidad?

Por Paula Krizanovic
04.03.2018 14.03hs Management

Los lí­deres de negocios a nivel global están preparando a sus empresas para la incorporación de tecnologí­as emergentes como la Inteligencia Artificial y el Internet de las Cosas

La capacitación o adaptación del personal no será un tema menor, así­ como la preparación de su management, para este "futuro del trabajo".

La mayorí­a de los 3.800 empresarios consultados por Dell EMC (el 82%) en 17 paí­ses prevén una era de nuevas asociaciones entre humanos y máquinas para los próximos cinco años, y están tomando medidas al respecto. De hecho, en un 26% de los casos ya se trabaja con esa interacción.

Pero por el momento, el panorama ofrece más incertidumbre que certezas respecto de si eso constituirá una oportunidad de negocio y de mejorar la vida de las personas, o por el contrario, una amenaza.

Al evaluar el estado de situación entre los lí­deres de empresas de más de 250 empleados, Dell EMC concluyó que las opiniones respecto de qué ocurrirá y cómo las empresas se adaptarán están aún muy divididas.

"No hay nada que se destaque con contundencia respecto de la percepción a hoy del impacto de la tecnologí­a", dijo Guido Ipszman, Gerente General de Dell EMC Argentina, Uruguay y Paraguay, en una conferencia de prensa a la que asistió iProfesional.

"Muchos nos convencimos de que la tecnologí­a llegó para ayudarnos a tener mejor calidad de vida, pero todaví­a lo vamos notando en cosas chicas. Además no es lo mismo para los nativos digitales y los que nacimos analógicos, porque para estos últimos estos cambios van reformulando procesos actuales", añadió como conclusión personal.

Por caso, la mitad de los encuestados prevé que los sistemas automatizados permitirán contar con más tiempo libre o para dedicar a actividades de mayor valor, mientras que la otra mitad piensa lo contrario.

De manera similar, el 42% cree que la satisfacción profesional aumentará en el futuro gracias a que las máquinas realizarán más tareas repetitivas y sin valor agregado, mientras que el 58% no está de acuerdo. Tampoco estiman que esto redundará en mayor productividad de parte de los individuos.

Los cambios no conducirán, según pronostican los empresarios, a que las máquinas y algoritmos serán administradores de la vida personal, que pondrán a los usuarios en contacto con productos y servicios personalizados, o incluso, que se volverá más difí­cil desconectarse.

Ante estas posturas tan divididas, Marcelo Fandiño, gerente regional de Dell EMC para el Cono Sur, se para en una más conciliadora: "No debemos de hacer un análisis del todo o nada y pensar que en donde se empieza a trabajar con tecnologí­a se deja de lado al ser humano. Creo que el cambio que se va a dar es que vamos a tener un apoyo mayor de estas innovaciones, y eso no va a mejorar solo la calidad de vida sino también la calidad del trabajo".

"Se viene ese gran desafí­o para el ser humano, que debe prepararse para encontrar su espacio, que sigue existiendo. La revolución digital va a ser mucho más dramática en término de los cambios que va a producir, que la Revolución Industrial, porque va a afectar a todos y a todo. Y lo que me preocupa es que en la Argentina no nos estamos preparando para eso", anticipó.

Cambio laboral
Pese a todas las disrupciones que tecnologí­as como el IoT y la Inteligencia Artificial traerí­an al manejo de personal, las opiniones relevadas muestran que al menos la mitad de estos tomadores de decisiones no consideran que el resultado será una fuerza de trabajo global vinculada y remota.

Aunque sí­ son más -seis de cada 10- los que esperan que "la tecnologí­a conectará la tarea adecuada con la persona correcta en el momento oportuno", quizás como guiño a las formas de trabajo que se imponen con cada vez más fuerza, como la organización por proyectos y la adhesión temporaria de talento independiente o "freelance" mediante contratos menos tradicionales.

Y en el plano de los negocios, Dell EMC concluye que, si bien las organizaciones saben que necesitan transformarse y cómo deben hacerlo, no avanzan con suficiente rapidez: solo un 27% cree que lleva la delantera mediante la digitalización de todos sus procesos.

El 42% no sabe si podrá competir en la próxima década, debido a la irrupción de la economí­a digital, y la mayorí­a (el 57%) de los negocios tiene problemas para mantenerse al dí­a con el ritmo de los cambios.

Al dar a conocer estos resultados, Ipszman resumió: "Los empresarios predicen que para el 2030 se tienen que haber transformado. Nadie dice que es fácil, todos tienen claro el Norte, algunos ya arrancaron -uno de 4- y todo lo que lanzan está concebido de manera digital; mientras que otros no están seguros de que van a llegar".

"Esto es un viaje de ida. Habrá más resistencia al cambio en determinadas industrias, pero la tecnologí­a es un facilitador. Va avanzando y está cada vez disponible a menores valores", advirtió el gerente general para Argentina, Paraguay y Uruguay.

Los obstáculos principales para convertirse en un negocio digital exitoso en 2030, relevados por Dell Technologies, son los siguientes:

1. Falta de una estrategia y una visión digital: 61%
2. Falta de preparación de la fuerza de trabajo: 61%
3. Restricciones tecnológicas: 51%
4. Restricciones de tiempo y dinero: 37%
5. Leyes y normativas: 20%

Pese a esto, las compañí­as ya están tomando decisiones respecto de cómo adaptarse a este futuro. El informe de Dell EMC, que evalúa el panorama que las empresas vislumbran para el 2030, indica algunos de los caminos que eligieron. 

- 95% cree que para ese momento tendrán defensas de ciberseguridad efectivas en marcha
- 90% anticipa que entregarán su oferta de producto como un servicio
- 89% habrá completado su transición a un negocio definido por software.

Por otra parte, como señal de qué puede esperarse, los lí­deres también declaran que habrá una multiplicación en las inversiones en tecnologí­a en los próximos 5 años: planean triplicar sus desembolsos en IA y que el porcentaje de firmas que invierten en ese segmento así­ como en realidad virtual pase de 27% a 78%.

En ese marco, se enfrentarán a otro dilema que recuerda Ipszman: "Cómo adaptar los roles vigentes de las personas que hoy tienen trabajo y cubrir además nuevos puestos que se crearán, incluso en negocios que nacieron digitales".

Remarcó que todos los encuestados pudieron determinar de manera rápida al menos cinco procesos en la compañí­a que podrí­an ser automatizados. Los primeros 5 en promedio tienen que ver con roles de finanzas y administración.

Protección y capacitación
La seguridad fue uno de los ejes de preocupación en la encuesta realizada por Dell.

El 48% de los lí­deres confesó que cree que cuanto más dependamos de la tecnologí­a, más será lo que perderemos en caso de un ataque cibernético. Por eso el 50% dijo que solicita protocolos claros en caso de que fallen las máquinas autónomas.

Sin embargo, esos números indican que la otra mitad de los referentes de negocios no se preocupan por esas posibilidades.

"Las razones por las cuales la comunidad de negocios está tan polarizada son claras", explicó al respecto Jeremy Burton, director de marketing de Dell Technologies, a través de un comunicado.

"Hay dos perspectivas extremas acerca del futuro: el temor impulsado por la ansiedad de la obsolescencia de los humanos o la visión optimista de que la tecnologí­a resolverá los problemas sociales más graves. Estos puntos de vista diferentes pueden provocar que sea difí­cil para las organizaciones prepararse para un futuro que está cada vez más cerca y, sin duda, podrí­an obstaculizar las iniciativas de los lí­deres para llevar a cabo los cambios necesarios", opinó.

Las adaptaciones necesarias no se reducen solo al ámbito del trabajo. Dada la promesa de un cambio radical, el 56% especula que las instituciones educativas deberán enseñar cómo aprender en lugar de impartir conocimientos, a fin de preparar a los estudiantes para trabajos que todaví­a no existen.

Este pensamiento corrobora la proyección de Institute for the Future (IFTF) de que el 85% de los trabajos que existirán en 2030 aún no se inventaron.

Burton también agregó: "A pesar de que los lí­deres de negocios tengan visiones contrapuestas sobre el futuro, comparten fundamentos comunes respecto de la necesidad de realizar una transformación. Creo que llegamos a un momento de inflexión. Los negocios pueden asumir el reto de transformar la TI, la seguridad y la fuerza de trabajo, y cumplir una función clave en el futuro, o quedarse atrás".

En este plano, Fandiño teme que la Argentina, si no toma las precauciones indicadas, pueda quedar relegada en este segundo grupo una vez que la revolución digital se concrete.

¿Qué es lo que propone el gerente regional? El primer desafí­o que apunta para el paí­s es mejorar el nivel de la educación "para que todos los miembros de las nuevas generaciones estén preparados y no solo una elite".

Y a las empresas, sindicatos y trabajadores los insta a "evitar el efecto del avestruz". Se refirió así­ a reconocer no solo a la necesidad de defender los puestos de trabajo actuales, sino de comenzar a trabajar en pos de los que van a surgir: "Si se va a poder trabajar desde cualquier lado para cualquier parte del mundo, nos tenemos que preparar para competir con eso que va a existir igual, por más que nos resistamos. La sociedad tiene que estar abierta a que hay cosas que van a cambiar y que van a doler, pero hay que enfrentarlo y pensar la Argentina de aquí­ a 30 años".

"Eso es lo que me preocupa en la Argentina, porque no creo que tengamos aún los liderazgos preparados para esto, que parece ser hoy en dí­a una discusión muy sectorizada" resumió.

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