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Su colección de discos compactos está en peligro

16-04-2018 Durante los primeros años de fabricación de CD se utilizan lacados de peor calidad que permitían que se oxidara la capa reflectante.
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Malas noticias para usted si tiene una gran colección de álbumes de música en discos compactos (CD, sigla en inglés) y bien ordenados en una pequeña estantería desde años.

Muchos podrían empezar a dejar de funcionar en breve, sobre todo si los comenzó a comprar a finales de la década del 80 o principios de la década del  90.

El secreto está el material del que están hechos las capas externas de los discos. Para crear un disco óptico, sea CD, DVD o cualquiera de sus diferentes evoluciones, se combinan diversas técnicas químicas y de manufactura.

Originalmente y durante los primeros años de fabricación de CD se utilizan lacados de peor calidad que permitían que se oxidara la capa reflectante.

Esta capa reflejante suele estar compuesta por aluminio que es reactivo ante elementos como el azufre o el oxígeno. Esto hace que se creen zonas donde se aglutina el óxido de aluminio.

Puede saber fácilmente si sus viejos CD están degradándose a simple vista acercándolo a una fuente de luz potente y ver pequeñísimos agujeros transparentes o si puede ver marcas de colores marrones, ocres o bronces en la superficie del disco.

Si el área afectada es pequeña y es un CD con música quizá solo algunas pistas estén afectadas. Si es un CD con archivos informáticos que una pequeña parte esté dañada puede significar la pérdida de todos los datos.

Los DVD tienen una finísima capa de plástico que además de proteger de los arañazos consigue evitar esta corrosión en gran medida.

La solución pasa por intentar mantener los discos en mejores condiciones. Si están en su caja siempre correctamente cerrada y colocados con la capa de audio o datos hacia abajo estarán menos expuestos a los elementos y durarán más años.

Tener los discos almacenados fuera de su caja, bien sueltos por la mesa o la guantera del coche o bien en la lectora de un aparato de reproducción puede acortar severamente su duración.

Otros factores que pueden acelerar la degradación de los CD son el calor y la humedad. Esto es especialmente preocupante para los discos que permanecen durante mucho tiempo en la guantera de un coche expuesto a altas temperaturas o almacenados en lugares húmedos como garajes o balueras.

En general los CD comienzan a dar fallos a partir de los 20 años en números suficientes como para ser significativos, aunque en teoría pueden durar siglos.

Un estudio fechado en 2009 concluyó que la corrosión podía ser tan menor en algunos discos que podrían alcanzar hasta 776 años de media para los de mayor calidad. Depende del fabricante y la calidad misma de los materiales y el proceso con el que se creasen.

La solución para evitar perder las canciones favoritas pasa por copiarlos en un CD nuevo, perdiendo el valor del original, comprar nuevas ediciones o teniendo una copia digital donde su presencia sea figurativamente eterna.

Los CDs con datos informáticos tienen mayor tasa de fallo físico que combinado con la naturaleza digital de su contenido, haga que sea más necesario que nunca una copia. Si tiene algún programa informático o videojuego comprado hace un par de décadas, asegúrese que puede hacer una copia a tiempo.

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