Economía

Todo frío: dato de consumo en mayo ratifica caída por efecto del dólar y el traslado a precios

12-06-2018 Se prevé que en los próximos dos meses los precios experimenten movimientos debido al dólar y las variables pendientes, como paritarias y tarifas
Por Andrea Catalano
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Este martes se conocerán los primeros sondeos del comportamiento del consumo de mayo, el más afectado por la corrida del dólar y el impacto en los productos masivos. La previsión más optimista es que se mantenga estable respecto de mayo de 2017, o que registre una leve baja.

De ser así, el acumulado de los primeros cinco meses de este 2018 mostraría un comportamiento similar: equilibrado aunque con la comisura levemente hacia abajo. Una imagen de cómo están las cosas en este país.

Así lo hizo saber Osvaldo del Río, director de la consultora Scentia, para quien "aunque 2018 termine con indicador negativo va a ser menor al sufrido en 2016 y 2017".

Si bien el consumo desde entonces viene mostrando un comportamiento errático, el ejecutivo consideró que si 2018 termina equilibrado o con una leve caída el país no deja de tener un nivel de consumo importante.

De todos modos, consideró que los distintos agentes económicos tendrán que prestar atención a los movimientos que realicen hacia adelante en relación a precios. No hay dudas de que en los próximos dos meses habrá traslado de la suba del dólar, especialmente en aquellos artículos cuyos insumos estén afectado por su cotización. Y que muchos otros donde esta ecuación no se dé, se comporten del mismo modo porque "nuestro país es así", describió con honestidad brutal.

Pero también recordó que el 85% del consumo es realizado por el 90% de la población (individuos) cuyos ingresos se ubican por debajo de los $25.000 por mes, de modo que las recomposiciones de precios no deben dejar de lado otras variables, cuyos ajustes no son tan sencillos de realizar, como cuando se introduce una modificación en una planilla.

"Todo lo que puede pasar en términos de consumo y de posibilidad de compra estará sujeto a que se ajusten determinadas situaciones porque, si no se acomodan un poco determinados ingresos respecto de lo que está pasando con precios, el escenario es insostenible en el tiempo", apuntó del Río.

Paritarias pendientes
Gastronómicos, alimentación, camioneros y la mayor parte de los convenios de sanidad son los sectores que aún no resolvieron las paritarias de este año. Cuando se avance hacia los tramos finales de la negociación ya habrán obtenido una ganancia adicional respecto a lo ya cerrado con otros sindicatos: la semana pasada el Gobierno nacional deslizó la posibilidad de encarar esos acuerdos con un 5% adicional a los 15% que se habían "sugerido" como techo.

Lo cierto es que lo que ocurra de ahora en más, ya no sólo con un dólar flotando libremente -según los compromisos asumidos con el FMI para obtener el stand by por los u$s 50.000 millones- sino también con lo que se concrete a nivel de las paritarias pendientes y, en los meses venideros, con los ajustes tarifarios previstos para lo que resta del año, será gravitante para el comportamiento del consumo.

"Que este año termine en flat o leve caída no deja de ser un nivel de consumo importante", sentenció el director de Scentia.

Si, hacia adelante, las diversas variables se manejan de manera razonable, la previsión es que el consumo se recupere. Pero nada de pensar en tasas chinas o algo que se le parezca. Del Río señaló que los próximos dos meses serán de acomodamiento de lo sucedido en los últimos dos, y que luego se verán "tasas de crecimiento suave".

"Lo esperable es que esto sea de largo plazo, que la economía empiece a acomodarse de manera tal que se entre en proceso más sostenible en el tiempo. Esto va a ir de la mano de acuerdos con los sindicatos, que las empresas tomen más conciencia de cómo manejar su política de precios y de tener claro cuál es la pirámide en la Argentina que maneja la masa crítica. Si no entendemos eso vamos a estar complicados", enfatizó.

Scentia fue la única consultora que pronosticó, a finales de 2017, un 2018 con crecimiento nulo o con caída de hasta un 2%. El año, sin embargo, comenzó con mejores bríos de los esperados.

"Hasta abril veníamos con un acumulado de 0,8% positivo de consumo, algo relativamente interesante a partir de que 2016 y 2017 habían sido negativos. Si bien abril mostró indicadores en retroceso, el alza de los tres primeros meses todavía mantiene datos en positivo", explicó.

Mayo se imaginaba más estable. Pero, Argentina al fin, las sorpresas que dejó el mes que lleva a recordar el Primer Gobierno Patrio, fue más convulsionado que aquella gesta y la previsión es que, si mayo baja un poquito, "el consumo podría terminar en el acumulado de cinco meses estable, con leve caída. De aquí en adelante, el factor precio va a tomar un rol preponderante a partir de que ya hemos visto que muchos de los precios no son los mismos".

Vaivenes de corto plazo
¿Qué se verá en las próximas semanas? Del Río consideró que se repetirán algunas conductas que ya son conocidas por todos: migración a segundas marcas y marcas líderes manteniendo un peso relativo importante a partir de acciones promocionales que provendrán básicamente de las cadenas de supermercados debido a que son las que tienen capacidad para efectuarlas.

El acomodamiento que se viene mostrará varias cifras por debajo del eje cartesiano. A nadie le gustará ver esos indicadores. Aún así, la mirada hacia adelante no se advierte catastrófica.

Pese a la caída en el consumo masivo, los especialistas en la materia aseguran que la Argentina no está mal, y que muestra uno de los índices más altos de la región. ¿Podrá mantener esa posición?

Del Río sostuvo que esta aseveración se basa en una comparación que se realiza desde muchos años hacia atrás para poder comprenderlo cabalmente.

"Si te comparás con los últimos 20 años, 2013 y 2015 son los de consumo más alto. Por ende, la caída de 2016 es contra la de 2015, que es el año de consumo más alto. Hoy se está en una situación de consumo donde el año va a terminar en el promedio de 2009 o 2010, cuando estaba un poquito alto", recordó.

La gran caída del consumo argentino se registró entre 2002 y 2003, y luego comenzó a experimentar un nivel de ascenso constante, acelerado, con excepciones en 2008 y 2011, pero siempre comparados frente a consumos altísimos.

No hay razones para pensar en catástrofes. Pero sí para manejar la actual situación de tal modo que se busquen minimizar impactos y pérdidas. Especialmente, cuando el consumo es impulsado por los grupo socioeconómicos de menores ingresos. La atención habrá que ponerla allí.

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