Finanzas

Luis Caputo mantuvo las tasas en 40% y avisó que modificará la política monetaria heredada de Sturzenegger

26-06-2018 El presidente del Banco Central dijo que sostendrá el sesgo contractivo hasta que la inflación empiece a ceder. Por otro lado, se mostró confiado en que los precios se irán encauzando en los próximos meses. Además, vaticinó que la economía argentina crecerá apenas 1% este año
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Tal como se esperaba, el Banco Central decidió mantener la tasa de política monetaria en 40%. La entidad, en un extenso comunicado, avisó que mantendrá el actual sesgo contractivo hasta que la trayectoria de la inflación, así como las expectativas de los agentes de mercado, se alineen con la meta de 17% en diciembre 2019.

Además, las nuevas autoridades explicitan su intención de mantener una activa intervención en el mercado secundario de Lebac, afectando las tasas relevantes para reforzar la señal de política monetaria.

Entre las cosas relevantes, la entidad ahora conducida por Luis Caputo dijo que "mayores cambios en el marco y el accionar de la política monetaria serán anunciados antes de la próxima decisión relevante, programada para el martes 10 de julio de 2018".

Esto viene a cuento de que Caputo podría dejar de utilizar la tasa de pases como la de referencia, y volver a un esquema donde las Lebac (la que usan los bancos y que incluso luego del rescate de Letras el 100% quedará en esas manos) vuelve a ser la testigo. 

Pero eso todavía son especulaciones ya que el titular del Central vino avisando que revisará la política heredada de Federico Sturzenegger donde las tasas de interés son la clave para controlar los agregados monetarios (o sea el dinero que vuelcan a la economía).

Por otro lado, el BCRA trazó un escenario económico donde vaticina una baja de la inflación y un deterioro de los indicadores del nivel de actividad

-Los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración adicional en junio. La misma refleja los efectos directos e indirectos de una significativa inestabilidad cambiaria en las últimas semanas. Con una inflación interanual a mayo de 26,3% para el IPC, la perspectiva actual sigue demandando el mantenimiento del sesgo contractivo de la política monetaria.

-Las expectativas del mercado todavía se encuentran por sobre el objetivo de inflación para el año próximo. De todos modos, los últimos datos disponibles, a junio 22, ya muestran una deflación en la semana previa, y las proyecciones de la subgerencia general de Investigaciones Económicas del BCRA sugieren una desaceleración de la inflación en las semanas siguientes, con un promedio esperado de inflación entre julio y septiembre menor a 2% mensual, mostrando una reducción creciente a medida que nos alejamos del shock de precios de las últimas semanas

-La actividad económica siguió mostrando vitalidad hasta el mes de marzo, pero indicadores sectoriales de abril y unos pocos datos de mayo muestran una temporaria desaceleración, en parte explicado por el efecto ingreso que la reciente aceleración inflacionaria está generando.

-Por el lado de la oferta, la extraordinaria sequía que padeció el sector agroexportador también es un hecho a resaltar. La experiencia reciente sugiere que la actividad económica puede tardar algunos meses más en recuperar su anterior vigor. Con todo, se estima que el PBI se desacelere a un crecimiento cercano al 1% en 2018, antes de retomar tasas superiores en 2019.

-El canal de crédito sigue mostrando un crecimiento balanceado, aunque se han notado también los efectos de una transitoria inestabilidad macroeconómica. Para los próximos meses esperamos un crecimiento de los créditos bancarios más moderado que en meses previos, también sosteniendo un acomodamiento a una menor demanda agregada

-Al mismo tiempo, la política fiscal sigue afianzando la contención del gasto público, que ha sido una fuente de presiones inflacionarias sobre la demanda interna en los últimos trimestres. En mayo, el déficit primario marcó una caída del 73% y los gastos reales mantuvieron un sendero decreciente, en línea con una reducción del déficit público de 3,8% del PBI el año pasado a 2,7% este año.

El mundo seguirá sin ayudar

El BCRA habla en su comunicado de que el "contexto externo mantiene un alto nivel de indefiniciones", principalmente generado por una potencial guerra comercial entre los países centrales, nuevas subas de tasas cortas en EEUU, y algunos indicios de desaceleración económica en la economía europea.

"Por el contrario, la baja de tasas internacionales a 10 años o más y la aparente estabilización del dólar estadounidense respecto a las principales monedas del mundo en los últimos días amortiguan parcialmente los efectos negativos de esa pendiente incertidumbre", añade.

Consistente con la decisión de política, el Consejo de Política Monetaria reconoció la presencia de "riesgos de mayor inflación a la esperada en caso de un traspaso del tipo de cambio a los precios minoristas" mayor al previsto.

Asimismo, el Central también entiende que la confirmación del sendero decreciente del gasto público, sumado al compromiso asumido no financiar más al Tesoro, y los esfuerzos que se están llevando a cabo para reducir la endogeneidad de los agregados monetarios, debieran comenzar a colaborar en la contención inflacionaria.

"Es por ello que las autoridades del BCRA se comprometen a seguir monitoreando el comportamiento de la inflación en los próximos meses, decididos a introducir acciones correctivas en caso de ser necesarias para lograr su meta de inflación", concluyen.

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