Salarios 2010: revelan que sólo tres sectores le ganarán la pelea a la inflación real
A pesar que lo peor de la crisis parece haber quedado atrás y que desde numerosos sectores empresarios comienzan a mostrarse más optimistas con respecto al futuro de la economía, los ejecutivos argentinos no encuentran muchos motivos para entusiasmarse.
Calculadora en mano, ya comenzaron a hacerse eco de los magros aumentos salariales que recibirán el próximo año -según coinciden las distintas proyecciones- y hacerse a la idea de que, con bolsillos cada vez más "flacos", nuevamente perderán la batalla contra la inflación real.
Sucede que, con una suba de precios que no dará tregua e impactará sobre todo en el sector de los servicios –por ejemplo en las cuotas de los colegios privados, que se ajustarán hasta en un 20%-, quienes no estén bajo los paraguas sindicales serán los que, mes a mes, más sufrirán la caída del poder adquisitivo.
Y si bien los pronósticos de los economistas aún no convergen en un número "mágico", todos prevén que, como mínimo, la inflación rondará el 15% anual. De hecho, analistas de la talla de Ricardo Arriazu y Miguel Bein, postulan que la presión inflacionaria se ubicará en el 19,7 y 17,5%, respectivamente.
A este poco prometedor escenario futuro se le suma el negativo efecto "arrastre" del 2009, que casi no deja "victorias" para el personal fuera de convenio: las remuneraciones de los profesionales, analistas, jefes, supervisores, gerentes, directores y CEO quedaron muy retrasadas, como consecuencia de la crisis internacional y la recesión que atravesó la economía doméstica.
Bolsillos flacos… cada vez más flacos
Esta pérdida de salario real se viene agudizando a partir de la crisis de 2001 y 2002. "Desde la devaluación, los ejecutivos nunca llegaron a cubrir el aumento del costo de vida real", aseveró el consultor senior de Mercer, Martín López. "Sólo si se toman los datos oficiales se puede decir que los fuera de convenio ganan más en comparación con años anteriores", disparó.
Para ilustrar la merma del poder adquisitivo, en Mercer comparan la evolución de los precios de la canasta típica de consumo de un expatriado en Buenos Aires (muy similar a la de un ejecutivo local) con el avance de los salarios de profesionales fuera de convenio de empresas grandes, en su gran mayoría multinacionales.
Tal como muestra el gráfico a continuación, con una inflación acumulada de 375 puntos, un empleado que cobraba $1.000 en diciembre de 2001, para mantener el poder de compra, su salario tendría que haber aumentado a $3.750, cuando en realidad ascendió a $2.760. En definitiva, el ejecutivo se perdió de comprar bienes por un valor de 1.000 pesos.