Marketing

Un fenómeno marketinero: a los 91 años, Carlitos Balá aún es buscado por las marcas

31-03-2017 La célebre y entrañable figura es hoy la cara promocional de los alfajores Balcarce y se sumó además a la pantalla de un canal de noticias para marcar el fin del horario de protección al menor con su antológico y clásico lema que cosechó sonrisas por décadas
Por Alicia Vidal
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Carlos Salim Balaá, conocido por grandes y chicos como “Carlitos Balá”- es celebrado por no menos de tres generaciones de argentinos.

Y aun ya pasados sus 90 años logra ser convocado por una marca clásica como Balcarce al tiempo que se sumó a la pantalla de TN para darle el buenas noches a los chicos al cierre del horario de protección al menor.

La vinculación de una marca con un famoso responde al objetivo de asociarse a valores y en este caso Balá es sinónimo de felicidad, candidez y alegría.

Fernando Gende, gerente general de Postres Balcarce SA, destaca por qué eligieron al señor del flequillo eterno: “Queríamos brindar a la sociedad una cuota de optimismo y esperanza. Buscamos una figura que generara empatía con nuestro público y transmitiera los valores más importantes de nuestra marca como lo son:  familia, vacaciones, alegría, cercanía, felicidad. “

Balá es una celebridad en todo sentido y su figura y carisma lograron incluso que fuera nombrado “Embajador de Paz” por el Papa Francisco. A su vez, también detenta el título de “Ciudadanía Ilustre” -el máximo reconocimiento de la Ciudad de Buenos Aires a un artista-.

Este lanzamiento de “Promociones Fabulósicas” de la mano de Balcarce lo pone otra vez en el tren de captar audiencias a partir de su gran predicamento y asociación con el “humor sano”.

Balá, que nació en 1925 y en agosto ya festejará sus 92 años, logró convertir sus frases y su propia figura en iconos imborrables y con mucha popularidad. Su pelo lacio con el inconfundible flequillo son una cuota indistinguible de identidad y se convierten en su propia marca registrada. Su inventario de frases simples, ocurrentes y pegadizas actúan también como un muestrario de slogans personales. "¿Qué gusto tiene la sal?" el “Ea-ea-ea pe-pé”, o el “Ta-ta Ta-ta-tá R: "Ba-lá”, al igual que su “Gestito de Ideas “ y el “Chupetómetro” son los grandes hits que siempre están presentes en relación a su figura.

Balá es también un referente de obras de bien por eso la marca lo puede sumar como referente de una acción solidaria. Así lo llevaron a impulsar el “Balcarzómetro”, un dispositivo ubicado en las más importantes sucursales de Mar del Plata, Villa Gessell, Pinamar y Miramar que está siendo llenado con envases de alfajores por cada uno de los clientes que adquieren alguna de las 4 promociones ofrecidas, representando en forma simbólica el porcentaje que Balcarce donará en producto a comedores infantiles.

El de uno, el de todos, el de La Feliz

Todos conocemos a Balá, todos tenemos algún recuerdo relacionado a él, una anécdota, conocemos y utilizamos sus frases, y en todos genera una sonrisa y emoción. Justamente eso quisimos transmitir con esta campaña” detalla el ejecutivo de Balcarce. “Su humor sano siempre nos sacó sonrisas. Sabemos de su amor por nuestro mar, sus vacaciones en la Costa Atlántica y su enorme trayectoria. Lo admiramos, porque trabajó toda su vida para construir infancias felices. Y todo esto tenía un plus en su figura, su estrecho vínculo con Mar del Plata, el mismo que conserva intacto y casi exclusivamente nuestra empresa.”

Efecto generacional y trasmedia

La virtud de una figura como Balá es que ya tiene una cuota de fanáticos asegurada y él en sí mismo encarna los valores de una “buena marca”.

De este modo, una campaña en torno a su figura logra reunir la simpatía de grandes y chicos y a su vez tiene un gran eco en los clubes de fans. Así, se produce la tan mentada y deseada “viralización” genuina y positiva para la marca: aparecen carteles de tomas instantáneas y espontáneas de la gente fanática de Balá junto a las promociones y una marca con poca o casi nula comunicación gana lugar en las redes sociales y en los medios, más allá de lo “pautado” literalmente hablando en términos publicitarios de definición de pauta.

“La gente se saca fotos con los carteles y hasta guardan como un tesoro los volantes y afiches de la campaña. Hubo gente que nos ha pedido hasta los afiches de vidriera” destacan desde la marca.

Esto se corresponde con sumar beneficios para una marca que quiere asociarse a diferentes situaciones de consumo. Balcarce, si bien está relacionada de modo directo a Mar del Plata (¿quién no recuerda la clásica competencia con Havanna incluso hasta con los locales enfrentados físicamente en la rambla marplatense?) hoy ya tienen 80 puntos de venta y les sirve nacionalizar la marca y el producto, y tomar a una celebridad como Bala les permite ahorrar caminos, tomar un atajo.

La marca se “casó” tanto con la figura que hasta armaron una promoción que refiere a lo “fabulósico” y así salieron al ruedo con "promociones fabulósicas".

El saludo de las buenas noches

Pero Balá también sumó la pantalla taquillera de TN para acompañar el fin del horario de protección al menor. Allí debutó haciendo gala de sus frases más afamadas como “Qué gusto tiene…” o el “gestito de idea”. El creador del “Sumbudrule” sigue siendo un icono para grandes y chicos y puede ser alguien que aglutina imagen positiva en tiempos donde las grietas se instalan en todos los terrenos, aún en los artísticos.

Siempre resulta un dilema casar una marca con una figura porque hay que estar seguros de que todo aquello que encarna la persona está en consonancia con los valores marcarios. Cuando sucede algún acontecimiento que mancha la reputación de un famoso (recordemos clásicos como los vapuleos que tuvo Nike al bancar a Tiger Woods) la marca patrocinante suele complicarse. Pero el caso de Balá es una receta que casi no tiene contraindicaciones, todo parece sumar. 

A sus noventa y un años difícilmente se envuelva en un escándalo. Y por otra parte la marca también tiene como beneficio adicional el hecho de venerar la figura de alguien muy mayor. En tiempos donde parece reinar lo efímero y el cortoplacismo también hay lugar para rendir homenaje a los grandes. Es como la oportunidad de hacer algo contra la corriente, allí también hay chances de ganar en la repercusión. Las marcas que saben aprovechar este tipo de coyunturas para hacerse notar tienen las de ganar, o al menos, tienen las de no perder. 

El espacio del saludo de las buenas noches para los chicos que marca el fin de la hora de protección al menor es de por sí un segmento en sí mismo. Bien aprovechado también puede ser una marca indeleble como el "Besito de las buenas noches del Topo Gigio".

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